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¡Vuela, vuela! Con la nuestra… Insfrán sigue usando aviones privados por 20 mil dólares para sus viajes de agenda

El avión de Baires Fly llevó al gobernador Insfrán a Capital Federal, cada viaje tiene un costo de 20 mil dólares.
El gobernador Gildo Insfrán saliendo del edificio de la CFI donde se reunió con sus pares de manera secreta.

A pesar de las denuncias, de los informes y de lo expuesto que ha quedado, el gobernador Gildo Insfrán sabe, y más con el último fallo “amigo” de la justicia, que acá en Formosa él puede hacer y deshacer a su antojo. Así, este miércoles volvió a viajar en un vuelo de Baires Fly, una empresa de taxis aéreos cuyo valor por cada viaje es de 20 mil dólares. La provincia cuenta con un avión y además, todos los días hay vuelos de cabotaje de Formosa a Buenos Aires. Pero el hombre que dice ser del pueblo, no se mezcla con el pueblo…

En un secretismo absoluto, los gobernadores peronistas volvieron a reunirse en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI) de Retiro en medio del clima de ruptura entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Insfrán viajo a la CABA por tercera vez en una semana en otro vuelo de Baires Fly de 20 mil dólares.

La reunión terminó cerca de las 22  y entre los gobernadores que estuvieron, participaron el pampeano Sergio Ziliotto y el puntano, Alberto Rodríguez Saá. También estuvieron el chaqueño Jorge Capitanich, que no sólo es uno de los candidatos que analiza el kirchnerismo para las primarias del año que viene, sino que preparó el marco el viernes en Resistencia para que la vicepresidenta ninguneara al presidente y cuestionara a sus ministros.

Los últimos en salir fueron dos gobernadores muy cercanos a Cristina: Gildo Insfrán, de Formosa, y la santacruceña Alicia Kirchner. Poco antes de ellos se retiró Claudia Abdala de Zamora, ex gobernadora de Santiago del Estero y esposa de Gerardo Zamora, otro de los gobernadores presidenciables.

Los mandatarios salieron sin hacer declaraciones. Algunos se mostraron nerviosos y esquivaron contestar preguntas. "No puedo, pierdo el avión", dijo uno de ellos que trotó hacia su auto en la cortada de Tres Sargentos.

"No entorpezca el paso de los gobernadores, señor", dijo un colaborador de uno de los mandatarios, una rareza para el CFI que suele permitir el paso de la prensa.

Los encargados de la seguridad estaban celosos de todo lo que pasaba en la vereda y entraron en crisis cuando un camión de basura se estacionó en la puerta, lo que podía demorar el escape de los participantes del cónclave. Afuera los esperaban sus choferes en autos de alta gama que revelaban que adentro del CFI había de mínima algún famoso. Incluso debieron ayudar al personal de maestranza que justo esa misma noche se dispuso a cambiar los tubos flourescentes del edificio.

Desde que la pelea de Alberto y Cristina empezó a escalar entonces los encuentros se sucedieron todas las semanas en una situación que recuerda a los momentos políticos más difíciles del pasado reciente, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, cuando los gobernadores se reunían en la misma sede del bajo porteño.

Un dato que revela la tensión y la preocupación de los gobernadores es que todas las reuniones fueron secretas. No se convocó a ninguna de ellas y en ninguna se emitió un comunicado.

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