Panorama Político de Formosa
El escenario

Una dictadura que juega a la democracia: Gildo es los 3 poderes

El gobernador formoseño Gildo Insfrán. (Dibujo: NOVA)

Venezuela y Formosa se parecen. En las dos se hacen elecciones democráticas pero no hay democracia como tal. Es todo ficticio.

El presidente Nicolás Maduro llama a elecciones pero primero se asegura que los posibles contrincantes no tengan chances de ganar, y ¿cómo lo hace? Primero, quedándose con todos los órganos de control y fiscalización, apoderándose de los otros poderes como el legislativo y el judicial, finge que hay división, finge que gobierna una república.

Entonces, sin ponerse colorado, bloquea a otros candidatos, los inhibe, no los deja participar, pero aún cuando aquellos logran sortear ese terrible obstáculo tramposo, igualmente son castigados, igualmente sufren la trampa.

Y entonces, Maduro dice y anuncia que ganó, por amplia mayoría, que el pueblo lo eligió, y el Consejo Nacional Electoral venezolano (tomado por el chavismo hace años) anuncia lo obvio, que Maduro ganó, sin mostrar los resultados, sin mostrar las actas. Ganó y punto.

Gildo Insfrán no se anima a tanto, pero es casi igual. En 2003 modificó un artículo de la Ley de Lemas, la misma con la que viene haciendo trampas desde hace mucho, y cuando los diferentes lemas iban a unirse para finalmente sacarlo del poder, y con una oposición bastante lela, porque una cosa no quita la otra, el hombre, que tiene a la Legislatura como una escribanía, sacó la posibilidad de competir en esas 2 áreas, la Ley de Lemas rige desde entonces para concejales, diputados y hasta intendentes, pero no para gobernador y vice… una jugada maestra, la trampa del que tiene calle y escuela…

Y así, con una Ley de Lemas de la cual se conocen hasta lo último y con el control de todo, y sumado a una oposición inocente, Insfrán lleva más de 25 años en el poder… pero esto podría cambiar prontamente… o al menos, es el deseo de muchos.

La Corte y una decisión que podría marcar un hito

Gildo Insfrán saldrá del poder, al menos de la titularidad del Poder Ejecutivo por 3 razones: el ciclo de la vida, decisión propia o por una manda judicial.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación le dio corrida de despacho a un amparo que presentó el bloque de la UCR solicitando se expida sobre la inconstitucionalidad del artículo 132 de la Constitución Provincial de Formosa que habla de la reelección del gobernador y su vice.

El órgano judicial comunicó a la provincia de Formosa esto y le dio un plazo de 60 días hábiles para responder, esa fecha se cumplió este último viernes, pero aún el Gobierno podría solicitar una prórroga, que de seguro lo hará o enviará un comunicado diciendo que las elecciones en Formosa son libres y cumplen con la Constitución.

Ya queda en la Corte Suprema de Justicia de la Nación juzgar si considera que, con los mismos argumentos que le impidieron al gobernador de San Juan Sergio Uñac o al propio Juan Manzur en Tucumán, presentarse a elecciones de manera consecutiva, tomarán el ejemplo de Gildo Infrán en Formosa, que cumplirá 28 años de manera seguida al frente del Poder Ejecutivo.

El Poder Judicial y el Legislativo, pintados por la brocha de Insfrán

Empezamos diciendo que Venezuela y Formosa tienen muchas similitudes. En estas tierras no existe la división de poderes que determina un Gobierno democrático. No hay tal cosa.

El Poder Judicial está cooptado por el gildismo, y prueba de ello es la designación a dedo, sin tomar en cuenta su expertise ni su currículum, de la jueza Claudia Fernández, para ocupar el cargo de ministra del Superior Tribunal de Justicia de Formosa en reemplazo de Manuel Hang; y todavía con la posibilidad latente de meter a un hombre más cercano al gildismo, que, dicen los que saben, que podría ser el mismísimo Jorge Abel “Nambrena” González, ¿se imaginan a alguien que ose denunciar algo contra el Gobierno de Insfrán teniendo a estos personajes ahí?

Y qué decir de la Legislatura. Un antro del gildismo. Un lugar donde las comisiones son reuniones para tomar café o mate y chusmear, y sacarse fotos para luego adornar las páginas de la agencia de noticias del Gobierno, o subir a sus redes. Donde no se habla de nada porque hasta para postear algo tienen que pedirle permiso al “jefe”.

La oposición está sola. Está desprotegida. Solo le queda patalear y mostrar con sus teléfonos (gran instrumento por estos tiempos) lo que pasa en el recinto. El griterío del médico que parece un barrabrava antes que un profesional de la Medicina y más importante aún, un legislador provincial; o las amenazas de una puntera política que entró ahí por la ventana…

La Legislatura es más bien la Escribanía de Gildo Insfrán. Los “proyectos propios” de los legisladores del oficialismo son del talante de declarar de Interés Legislativo la fiesta del Moncholo o el Día del Tereré, nunca va haber alguna iniciativa que se la juegue por la gente, que sea cercana al pueblo. Esos proyectos los presenta o los quiere presentar la oposición, pero son pocos, no pueden hacer mucho. Se queda todo ahí…

Así las cosas, los tres poderes son uno solo, y están en una sola persona: Gildo Insfrán. Por eso, al final de cuentas, cuando uno va a fondo para entender cómo funciona la estructura del poder, se da cuenta que todo conduce al mismo lugar.

Por eso The Old Fund cayó en el fuero local y se cerró, por eso la Ley de Lemas sigue vigente y por eso, no se puede ni siquiera escribir en las redes sociales, porque el gobierno democrático de Insfrán sabe disfrazar muy bien su esencia dictatorial que lleva décadas y que, así como en Venezuela le dicen Régimen, acá es el Modelo Formoseño, dos caras de la misma moneda.

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