Panorama Político de Formosa
Encadenados a algo que no pidieron

Rehenes del colectivo: 60 días sin nada y la gente ve cómo todos se tiran la pelotita

Los usuarios son rehenes del colectivo. Sin comerla ni beberla llevan ya dos meses sin un servicio esencial y son víctimas de una pelea de terceros. (Dibujo: NOVA)

Al escribir estas líneas se cumplen ya 60 días sin que la ciudad de Formosa tenga el servicio de transporte de pasajeros, y los trabajadores transitan el cuarto mes sin percibir sus haberes y otros conceptos.

El ciudadano de a pie, el usuario habitual, es decir, un promedio de 50 mil personas aproximadamente, está encadenado a una situación en la que no tiene nada que ver.

Se le pidió pagar un boleto más caro, refunfuñando lo hizo, le prometieron coches modernos, con sistema de aire acondicionado, no se los dieron, pero siguió ahí, firme, y ahora, de la noche a la mañana lo dejaron sin un servicio esencial.

La pelotita se la tiran entre el Municipio, el Gobierno de la provincia, que se corrió definitivamente y los dejó a su suerte a Jorge Jofré y compañía; los gremios, UTA y UCRA que marcan claramente sus disidencias y la empresa, Crucero del Sur, que ante la situación crítica que atraviesa el país, y viendo que el Gobierno provincial no saldrá al rescate de la política de transporte urbano como sucedió en otras provincias, simplemente quiere levantar campamento y volverse a las Tierras Coloradas.

Un acuerdo raro

Este jueves en la Subsecretaría de Trabajo y con la intervención de varios entes como la Defensoría del Pueblo, el Subsecretaría de Trabajo provincial, la empresa Crucero del Sur y el gremio de la UTA, se firmó un acuerdo entre las partes, donde la compañía de capitales misioneros, ofreció unos 30 colectivos para que sesenta trabajadores se ocupen de llevarlos andando hasta la ciudad de Buenos Aires donde MerBus (la concesionaria de Mercedes Benz que fabrica las unidades) las adquiera, y una vez que el dinero de esa compra se deposite en una cuenta de la empresa Crucero del Sur, se les pagará la totalidad de los créditos laborales a los empleados.

Pero hay algo que no se menciona de este acuerdo entre UTA y Crucero. Los representados en el gremio que dirige Diego Mendoza, que no han presentado cartas documentos contra Crucero, y como la compañía se amparó en el artículo 247 del Convenio Colectivo de Trabajo, lo que significa que, se declara en emergencia, por lo que, ante una situación donde tiene que indemnizar a sus trabajadores, no está obligada a hacerlo por la totalidad, sino solo por la mitad.

Es decir, que Mendoza, quien llevó a los trabajadores a un extremo irracional de reclamo, y sin judicializar los casos de cada uno, firmó un acuerdo donde una persona con más de 20 años de antigüedad cobrará solo el 50 por ciento de una indemnización por despido.

Y sin embargo, ahí no termina la cuestión engorrosa, porque Mendoza fue tajante al decir que, si bien aceptaron el acuerdo con Crucero, no van a levantar el paro hasta tanto desde el Municipio, le garanticen la estabilidad laboral a los más de 200 trabajadores, sea con una nueva empresa que venga a prestar el servicio o con un nuevo sistema como el que está planteando la Municipalidad restablecer el servicio.

Esto choca de bruces contra la intención de la Municipalidad de poner fin al conflicto y también de parte de la empresa, que cumpliría con lo que toca, pagar a los empleados e irse. Además, pedirle al Estado que intervenga en una cuestión netamente vinculado al ámbito privado entre un empleador y sus trabajadores, no tiene sentido alguno.

Y si Mendoza dice estar preocupado por la estabilidad laboral de sus representados, ¿qué fue el acuerdo que firmó entonces en la Subsecretaría de Trabajo?

UCRA, el más cercano al Municipio

Por parte del otro gremio con representatividad dentro de Crucero, UCRA, la cosa es diferente. Los trabajadores, unos 157, mandaron cartas documento desde el primer momento donde la situación se tensó con la empresa, recurrieron al artículo 245 del Convenio Colectivo de Trabajo donde se dieron por despedidos porque la empresa no cumplió con el pago de sus haberes, y deberán cobrar la totalidad de sus indemnizaciones. Por supuesto, dijo Javier Oviedo, secretario general, UCRA no participó ni de la reunión ni firmó el acuerdo que suscribieron UTA y Crucero.

UCRA es el gremio más cercano al Municipio y el que se adapta a los pedidos de Jorge Jofré, del director de Transporte, Fabián Olivera, y de los concejales del oficialismo que piden “empatía”, que hay que entender el contexto y que no se puede pedir un convenio como el que tiene vigente UTA, y que es necesario que el transporte empiece a funcionar cuanto antes.

Son los choferes de UCRA los que desde un principio reconocieron y se ofrecieron a prestar el servicio que tanto la empresa como el Municipio habían acordado para que estos días aciagos no se hicieran tan largos, pero el otro gremio, lo impidió.

Ahora cobrarán lo que les deben pero no saldrán del predio de la empresa y no habrá servicio hasta tanto el Municipio les garantice la continuidad laboral, es decir, que obliguen a la próxima empresa que llegue, si es que sucede o que se incorporen al nuevo esquema del transporte del Municipio, pero exigiendo se les respete el sueldo conveniado.

Es decir, cobrarán y en vez de salir a trabajar o permitir que los otros trabajen, seguirán teniendo a la gente de rehén, que sin comerla ni beberla, ya va por dos meses sin colectivos: esto es sin ir al médico, llegando tarde o faltando al trabajo, los chicos ausentándose de la escuela, y los comercios con menos ventas, al borde de una crisis sin precedente.

No es el camino, y no es justo que paguen justos por pecadores.

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