Panorama Político de Formosa
Hito histórico

Reelección indefinida: la Justicia tiene la última palabra e Insfrán juega a la víctima

La oposición se aferra al fallo de la Corte de Justicia de la Nación que podría ponerle fin al reinado de Gildo Insfrán en la provincia. Pero ¿y si falla a favor? (Dibujo: NOVA)

La semana pasada la noticia rutilante para muchos es que la Corte Suprema de Justicia de la Nación notificó al Gobierno de Formosa y a la Fiscal de Estado de la provincia que en un plazo no mayo de 60 días hábiles deberían responder ante la imposición de una demanda por parte del Frente Amplio Formoseño, quienes solicitaron se revise la constitucionalidad del artículo 132 de la Constitución Provincial que habla sobre las reelecciones indefinidas, aunque no usa esas palabras.

Lo cierto es que la oposición al unísono salió a ponerle la tapa al ataúd de la carrera política de Gildo Insfrán como si en cuestión de horas la Corte diría “Gildo no va más, bájese y déjele el lugar a otro”.

Primero que nada, hay que llevar luz sobre la fantasía que planteó la oposición, no sabemos si para convencer a otros, para convencerse a ellos a mismos, pero ese escenario ideal como ellos lo piensan, está lejos de ser cierto.

La realidad es que el órgano máximo de la Justicia solamente notificó a la provincia que le dieron traslado al pedido que le hizo el Frente Amplio Formoseño, planteando la inconstitucionalidad de ese artículo de la Constitución de la provincia de Formosa.

Le indicaron el plazo para responder, no más que 60 días. Y ahora la pelota está en el campo del gildismo. Puede responder en ese plazo, puede hacerlo antes, pero de momento, no hay más que eso.

El Gobierno, democráticamente elegido, con o sin trampas, pero incomprobables a estas alturas, deberá cumplir su mandato, y el fallo de la Corte puede demorar días, semanas, meses o todo un año, como ya ha ocurrido.

 

Antecedentes que invitan a la ilusión de muchos

 

El senador nacional por Formosa de La Libertad Avanza, Francisco Paoltroni, reconoció que el fallo de la provincia de San Juan es una invitación a soñar con que podría haber algo similar en Formosa, y más si se tiene en cuenta la fundamentación del juez Carlos Rosenkratz, que pareció hablar de la figura de Insfrán y de la provincia de Formosa al justificar su voto en contra de la reelección en esa provincia de la región de Cuyo.

También lo que sucedió en Tucumán recientemente es otro ejemplo, donde finalmente se terminó presentando Osvaldo Jaldo como alternativa principal y no pudo hacerlo el ex gobernador y actual senador nacional, Juan Manzur, que para evitar algo similar a lo de San Juan, optaron por bajarse el segundo y que Jaldo continúe.

Hay antecedentes, pero Formosa es otra cosa y la figura de Insfrán, mal que les pese a muchos, o aunque los “nuevos” lo quieran ningunear, tiene mucho peso. No por nada, un hombre como él lleva tantos años en el poder.

 

En modo víctima

 

Y para rematar está la parte histriónica del gobernador de Formosa. Esta semana estuvo en Laguna Blanca donde se inauguró el edificio de Ciencias de la Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad Provincial de Laguna Blanca (UPLaB), donde Insfrán primero hizo gala de su oratoria (estamos siendo buenos, claramente) y pronunció un discurso cargado de épica, diciendo que espera que el día de mañana la gente pueda decir de la Universidad, de su universidad, que está a la altura de la UBA o de la Universidad Nacional de Córdoba.

Claro, previamente tomó la palabra el bufón que hace de rector, Adrián Muracciole, que no se puso colorado para decir que tenía la mejor facultad de medicina del país (aunque todavía no funciona) y que las carreras están habilitadas (otra falacia porque el Gobierno no ha respondido ni ha hecho las modificaciones que la CONEAU le sugirió hacer para que las carreras estén correctamente habilitadas y los títulos tengan validez) pero ya sabemos que el bufón tiene que entretener al rey y así, agradecer el puesto que le han regalado.

Insfrán tampoco se quedó atrás y en su discurso volvió a ratificar la excelencia, según él, de su sistema de salud y también de su sistema educativo, poniendo de resalto que van a pagar el FONID y el plan de Conectividad para los docentes, fondos que el Gobierno nacional recortó.

Y llegó la hora de jugar a la víctima: “No sé cuánto tiempo me quedará, porque parece que ahora la alternancia (dice quien lleva a través de jugarretas non sanctas, años y años en el poder) no la decide el pueblo formoseño, sino tres personas. Bueno, esperaremos, con esperanza, con fe y sobre todo, con mucho amor por el pueblo formoseño”, cerró el mandatario ante un estruendoso sonido de aplausos enceguecidos.

¿Esto es porque tiene miedo? ¿Es porque sabe algo que quizás ni la oposición está enterada? ¿O solo está jugando con la cabeza de los jueces y mandando un mensaje de resistencia? Alguien alguna vez sugirió: “Intenten sacar a Insfrán, que el pueblo todo saldrá a la calle, y vamos a defenderlo con todo”. La Justicia tiene la última palabra, pero ¿cuándo la pronunciará? ¿Y qué pasará si esa última palabra es finalmente el cese del gildismo en la provincia? ¿Hay alguien capacitado para hacerse cargo una vez que el hombre fuerte se vaya?

Demasiadas preguntas y parece que el tiempo es bastante aún para ir respondiéndolas.

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