Panorama Político de Formosa
Mirada crítica

¿Pandemia o elecciones? ¡Es la política, estúpido!

Pedirle a un político que no haga política partidaria es como esperar que un chef no hable de cocina. (Dibujo: NOVA)

Pedirle a un político que no haga política partidaria es como esperar que un chef no hable de cocina. No importa lo que digan en los medios, o ante los amigos; el político siempre está pensando en elecciones. Son animales de calcular. No dan un paso sin calcular. Y cuando lo hacen se nota mucho.

Y si faltaba algo para coronar esta campaña que será sin dudas de las más feroces, es una pandemia. Elecciones y pandemia. Y en el medio la gente común con sus incertidumbres, sus miedos y el saber que no queda otra que ir a votar por el mal menor.

Formosa se vio sacudida por estos días con la llegada –por enésima vez- de una comitiva de la oposición que como bien dijera el diputado provincial Agustín Samaniego, “se monta en el reclamo de la gente” y aprovechando la desesperación de un pueblo como el de Clorinda, que lleva más de 200 días de bloqueo, y cualquiera que llegue con alguna propuesta, es catalogado como héroe, encontró allí su caldo de cultivo pensando en 2023.

Gildo Insfrán estuvo en todas las tapas de diarios nuevamente. El Decreto de Necesidad y Urgencia del presidente Alberto Fernández (N° 168/21) conminó a la provincia de Formosa a readaptar su sistema de Ingreso y Egreso del territorio, garantizar la libre circulación.

De esto también se prendió la oposición para pegar. Pero previamente y escuchando el clamor de la gente, y sabiendo que hay elecciones prontamente; el hombre que habita por mandato popular el Quinto Piso desde hace más de 25 años, dio un golpe sobre la mesa: levantó el Bloqueo Sanitario para la ciudad de Formosa.

Cuando hasta el más pesimista pensaba que no sería posible, y tras interpretar las señales que el lagunense envió días después del enfrentamiento entre la gente y la policía en medio de los reclamos por el decreto de la Fase 1; el gobernador demostró lo que es tener una cintura política y descolocó a varios. Aunque el descontento general, y esto hay que decirlo, no se quitó del todo.

No faltan mucho para las elecciones. Y como ese viejo apotegma que popularizara el asesor político del demócrata Bill ClintonJames Carville, “es la economía, estúpido”, por estos lares todos saben que es la política lo que los mueve. A oficialismo y oposición por igual.

Panfletos y pintadas

El oficialismo o, mejor dicho, los idiotas útiles del oficialismo comenzaron la campaña electoral con todo.

Por eso esta semana, un día después de la visita de la comitiva de la oposición, una de las más grandes de todas; aparecieron pintadas y panfletos dirigidos hacia los dirigentes formoseños de la UCR a nivel nacional, el senador Luis Naidenoff y el diputado, Ricardo Buryaile; como también contra la concejal capitalina del PJ disidente, Gabriela Neme.

Y desde luego, contra la señal de noticias TN, quien también tuvo una activa participación en la provincia desde que comenzaron los reclamos por la gente que no podía entrar a la provincia (los varados) y luego con los que estaban en los Centros de Aislamiento Preventivo (CAP), que denunciaban violaciones a los derechos humanos.

Flaco favor le hace estos personajes que se ocultan y en nombre de Insfrán, un gobernador fuerte no solo en la provincia sino en la región y a nivel país; para atacar cobardemente así. Es más que seguro que el propio mandatario habrá pedido los nombres de quienes hicieron este “acto de fanatismo” absurdo. Cuando él mismo días atrás pidió mantener el sosiego, conservar las formas; este despilfarro de dinero de la cosa pública para hacer uso de lo más bajo de la política partidaria.

“No estamos haciendo campaña, no pensamos en los votos” dicen desde el oficialismo, pero sabe que el lector, es mentira. Y por favor, no está mal que estén haciendo campaña, o que estén pensando en los votos. Porque para eso es que son candidatos y luego gobernantes, porque son políticos. Todo el tiempo están mirando hacia el futuro, apuntando más allá del día a día.

“Acá no se trata de cuestiones partidarias, acá queremos cuidar la salud”. Es cierto, pero no tan cierto. Porque si no se trata de cuestiones partidarias, no se preocuparían de que los demás también empiecen a hablar de política.

La pandemia vino a desnudar muchas cosas que quizás antes estaban mejor disimuladas. Ninguno dice la verdad completa y tampoco mienten del todo. Es cierto que el oficialismo está atento a cuidar la salud de los formoseños, es su deber. Lo hacen. Con cosas por mejorar, pero no ha habido otras pandemias para practicar. Pero no es verdad que no sea una cuestión política vinculada al año electoral. Por algo fueron los primeros en poner sobre la mesa que “estamos en un año electoral”.

Y de la oposición no hay mucho más que agregar. Hace años que vienen buscando la forma y la oportunidad de poder llegar al poder. Pero hay figuritas que cansan, hay discursos que no llenan. Hay formas que confunden. El propio Mauricio Macri les envió un mensaje hace dos años atrás cuando buscó entre las filas del peronismo a su candidato para gobernador y no a los amigos. No al Superministro Buryaile que hablaba casi día por medio con una radio local para contar que “nos juntamos todos los fines de semana en la Quinta de Olivos para hacer un picadito”; no al senador Luis Naidenoff; a ninguno. Fue a buscar a un peronista descontento: Adrián Bogado. Que pobrecito, tampoco entendió el momento y despilfarro una oportunidad única que le había dejado su padre. Era el sucesor natural de Gildo. De hecho, cuando falleció el ex gobernador y vice gobernador de Insfrán, en un abrazo sentido, afirman que el lagunense le dijo “Ahora yo te voy a cuidar”, pero pronto se enteró de la jugada de “Bogadito” y lo “desterraron” del círculo íntimo.

Adrián se juntó con un montón de gente desesperada por llegar, pero no tenían un plan. Igual están ahora, le quieren venir a la gente con cuentos cuando hace rato, todos comprendieron que, haya una pandemia, haya una catástrofe, haya lo que haya; cuando un político se pone al frente, no hay otra, y parafraseando a Carville, se sabe: “es la política, estúpido”.

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