Panorama Político de Formosa
El horror no termina

Nuevamente en la tierra de Insfrán juegan sucio

El gobernador formoseño Gildo Insfrán sabe del juego sucio, y como tiene la impunidad del poder, no le interesa rendir cuentas a nadie. (Dibujo: NOVA)

Dos jugadas calcadas y casi correlación inmediata en sus efectos: primero, a las apuradas, el gobernador Gildo Insfrán se mandó a aprobar más superpoderes para hacer y deshacer a su antojo, todo.

Seguido a ello, el castigo para los “infieles” del Modelo Formoseño: echar a trabajadores de la Salud, esenciales en pandemia, considerados “héroes”, solo porque en sus redes sociales, osaron a no apoyar al candidato del Gobierno, a Sergio Massa, y se inclinaron por Javier Milei, o aquellos más osados, que hasta se animaron a criticar al gobernador.

¿Cómo se atreven? ¿Piensan que están en una real democracia? Se ve que sí, y ahora, por su cuero, como suele decirse, descubrieron que no.

Trabajadores que llevaban más de 20 o 30 años, echados como novatos, como perros, sin explicación alguna, y tratados como delincuentes, con la Policía de Formosa, haciendo otra vez un papel lamentable como en pandemia, con listas en las puertas de los hospitales, para impedir el ingreso a este personal echado.

“Tengo más de 20 años trabajando acá, vengo a que me expliquen formalmente por qué ya no puedo entrar a mi lugar de trabajo, por teléfono, por mensaje no, no es la manera”, decía una médica bioquímica del Hospital Evita ante la atenta mirada de los efectivos que formaron un cordón policial para impedir su ingreso. ¿Estamos todos locos? La respuesta salta a la vista.

Nuevamente somos noticia y no por nada grato. Mientras los legisladores de Insfrán gritan en los programas cooptados por el Gobierno, y van a las radios y medios que tiene el Poder en Formosa, hablando de Javier Milei como el mal, parece que hablaran mirándose el ombligo, porque de otra manera no se entiende, cómo no ven que acá, su jefe político está haciendo exactamente lo mismo y hasta peor, que lo que hace el Presidente. Superpoderes, la toma de decisiones unilaterales. Un tirano.

Tierra arrasada

El juego sucio de Insfrán implica también, acallar a todos aquellos que quieren mostrar las injusticias de su Modelo castigador a los infieles. Así, por ejemplo, el jefe de la Policía, Walter Arroyo, le inventó una causa a la legisladora provincial de Nuevo País, Gabriela Neme, la primera en ir y mostrar, y acompañar en su condición de abogada, a trabajadores echados para que puedan ingresar a su lugar de trabajo.

La causa, según Arroyo, consistió en que la mujer fue a gritar, agredir al Personal policial, y causar revuelo en un lugar público, según consta en el artículo 77 del Código de Faltas de la Provincia de Formosa.

Cuando la diputada Neme fue a la Comisaría a que la notificaran de su situación, es decir, pidió que le entregaran el expediente donde se la acusa para así, poder accionar como corresponde y ver en qué situación se encontraba legalmente, se la negaron.

Algo así como “usted está en infracción y tiene tarjeta amarilla, quédese con eso”. Todo muy agarrado de los pelos, todo muy de tierra arrasada, como le gusta a Insfrán.

Un juego cínico que duele

Mientras todo esto ocurría, el gobernador, perverso, preparaba un acto formal en el Hospital de Alta Complejidad “Juan Domingo Perón”, para “premiar” a los fieles, con su ministro en decadencia, Aníbal Gómez, montó un acto de “recategorización” del personal de Salud.

Es decir, echó a gente, y luego, hizo un “agasajo” para mostrar cómo contrataron a conocidos y allegados, los famosos “hijos de”, “primo de tal”, “amigo de”… Pero no es suficiente.

Porque son tan brillantes las mentes de nuestros representantes, que en pleno pico de dengue en la provincia, con el sistema de salud endeble, sin equipamiento adecuado para el área pública, se les ocurre echar personal, resintiendo notablemente el sistema, ocasionando retrasos en la atención a los pacientes, reprogramando cirugías, haciendo un descalabro, y no hay suficientes personas para cubrir esos puestos.

Sumado a esto que los “nuevos” contratados y “recategorizados” tampoco son garantía, nadie sabe cuánto se prepararon, dónde lo hicieron. Una fuente de NOVA nos dijo que “preparar un personal de Salud lleva como mínimo entre 5 a 10 años, dependiendo de la especialización que hagan después”.

Y no quiere venir nadie. Por los magros sueldos, y porque perciben el poco profesionalismo que hay. Entonces ¿qué hizo el Gobierno? Salió a buscar médicos bolivianos, que no sabe tampoco en qué condiciones llegan, cómo es el arreglo. Todo muy del Modelo de Insfrán.

Mientras tanto no hay justicia que responda a los despidos, porque la Justicia está cooptada (es también de Insfrán), porque los legisladores no tienen poder (al menos la oposición solo puede gritar y patalear, aunque con eso no alcance), y porque gran parte de la sociedad, incluido el periodismo, también está con Insfrán.

La gente se siente parte de un juego sucio, al que no la invitaron, sino que la obligaron a jugar.

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