Modelo para armar: Gildo modifica la constitución provincial
Otra vez lo hizo, y cuando pareciera que nada puede sorprender a nadie ya en el reino de Gildo Insfrán, aparece una jugada maquiavélica que solo podría urdirse en la cabeza de alguien como él: Insfrán modificará la Constitución Provincial para así evitar el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la inconstitucionalidad de las reelecciones en esta provincia.
La propia oposición reconoció que “no nos esperábamos esto” en palabras de la diputada Gabriela Neme, o de los que impulsaron la demanda contra Insfrán, como Agostina Villaggi y el Frente Amplio Formoseño, que quedaron estupefactos el martes por la mañana cuando apareció en la reunión de comisión el expediente con el pedido expreso del primer mandatario provincial de solicitar la necesidad de revisar y reformar de manera integral la Constitución de Formosa.
Los argumentos sólidos, según los diputados de Insfrán y su miembro informante, Rodrigo Vera, es que “han pasado 21 años de la última reforma, y el mundo ha cambiado, aparecieron nuevos derechos y con ellos nuevas obligaciones, como los derechos de cuarta generación que se les conoce, como el acceso a la tecnología, las cuestiones de género, cosas que están por fuera de nuestra Constitución, y es hora de que sean incluidos”.
Por supuesto que nadie en el oficialismo quiere tocar el punto álgido que es el famoso artículo 132 de la Constitución provincial y que habla de la elección y reelección del gobernador y el vice. Nadie del oficialismo se anima a reconocer que el punto principal a cambiar está ahí.
Villaggi, por ejemplo, deslizó en los medios que la estrategia que aplicará el Gobierno, seguramente pasará por poner una cláusula que señale, por ejemplo, que las reelecciones no están permitidas ad infinitum, pero a partir de ahora, borrando los mandatos anteriores y el actual, así, Insfrán burlará cualquier tipo de fallo adverso, y tendrá la chance de completar, primero los tres años que le restan de esta octavo mandato, y presentarse a un noveno (que sería a la luz de una nueva Constitución, el primero) y poder recurrir a una reelección más, cumpliendo así unos 11 años en el poder, suponiendo siempre que gane o que siga con vida para ese entonces.
Otro que también opinó y que formó parte de la Asamblea Constituyente del 2003, fue el diputado provincial de Nuevo País, Adrián Bogado; uno de los “arrepentidos” porque fue quien votó esa constitución que le permitió a Insfrán perpetuarse en el poder. “La nueva Constitución ya la tienen escrita, por eso están apurados en hacer todo el trámite ya”, dijo.
Trampas y más trampas que permite el juego de la democracia
Alguien deslizó una vez que uno de los peores sistemas políticos es el de la democracia, y más cuando puede ser tan fácil de manipular con los mismos instrumentos que brinda.
Por ejemplo, nadie puede discutir que Gildo Insfrán cuando va a elecciones gana por una amplia mayoría, por arriba del 70 por ciento, pero esa es la superficie. En el fondo, están las trampas, el sistema de la ley de lemas, las listas espejo, los amañes, la amenaza constante, esa supuesta “militancia” que es más bien, arrear a la gente y someterla al yugo de “si perdemos, te va ir mal”.
Por eso, a diferencia de lo que dice el refrán, hecha la ley, hecha la trampa; acá la cosa es revertida, hecha la trampa, se hace la ley.
Pasó cuando la famosa ley de lemas, que creó Insfrán para asegurarse ganar siempre, se le volvió en contra, porque la oposición estaba reuniendo fuerzas para ganarle, entre gallos y medianoche, la Legislatura aprobó una ley que decía que para el cargo de gobernador y vice, no corría el mismo sistema, y así, nuevamente, cortó toda chance de que le quitaran su poder.
En esta oportunidad, está por ocurrir lo mismo, sin conocer los fundamentos del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero ante la leve sospecha de que podría ser adverso, considerando los antecedentes de San Juan y Tucumán, el Gobierno ya ideó la manera de zafarse: haciendo una nueva Constitución que al momento de salir el fallo, podría estar “ajustada a la Carta Magna nacional”.
Entre abril y mayo, seguramente serán las elecciones para convocar a los convencionales constituyentes, será con el mismo sistema de una elección provincial normal, es decir, habrá ley de lemas, esto es, la trampa del sistema democrático, por lo que será una tarea titánica la que van a tener desde la oposición.
Una oposición que se ponga a la altura
El rol de la oposición deberá estar a la altura de la circunstancias. Deberán dejar de lado las mezquindades, unirse y mostrarse como un frente de batalla contra un régimen que si no se hace algo al respecto, se va a perpetuar hasta que sea la propia naturaleza la que termine por llevarse a Insfrán.
Tendrán que hacer docencia, porque el mecanismo del Gobierno también consiste en dejar que la gente se desinterese, que no entienda mucho de qué se trata esto, y que vayan a votar como en cualquier otra elección donde se eligen diputados o concejales. Cuanto más confundida está la gente, mejor para el Gobierno sin dudas.
A la oposición le tocará arremangarse y salir a hablar con la gente, explicarles, mostrarles, contarles qué hay detrás de la intención del Gobierno de querer cambiar la Constitución Provincial de la noche a la mañana.







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