Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Tito Rosca y la deplorable salud en la provincia

Tito Rosca y Martín Vestiga. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

En plena tarde porteña, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el respetado periodista Martín Vestiga intentaba tomarse un café tranquilo en un bar de San Telmo.

El clima estaba ideal para reflexionar sobre la vida, la patria y la falta de medialunas tiernas.

Sin embargo, como en toda tragedia urbana, apareció el inconfundible Tito Rosca, el satánico con olor a pucho e insoportable que siempre tiene algo para arruinarle el día a cualquiera.

Con un suspiro que mezclaba nicotina vieja y perfume barato, Tito Rosca se acercó a la mesa y le soltó a quemarropa una primicia de esas que duelen más que un aumento de la SUBE:

—Martín, ¿sabías que en los hospitales públicos con techos azules del modelo formoseño del dictador Gildo Insfrán se están tomando tres meses para dar un diagnóstico en anatomía patológica?

El respetado Martín Vestiga, que ya pensaba en escaparse, se acomodó los lentes y lo dejó hablar, sabiendo que resistirse era peor que pedir fiado en un kiosco de la 9 de Julio.

Con tono lúgubre y teatral, Tito Rosca continuó:

—Mirá, Martín… mientras el paciente espera sentado, con cara de sospechoso portador de cáncer, en los hospitales públicos "HAC", "Presidente Juan Domingo Perón" y "Evita", la dulce espera se convierte en amarga agonía. Y ojo, porque en Formosa el cáncer hace podio: primero las mujeres, segundo los pibes y tercero los hombres. Todo un ranking del terror.

El respetado Martín Vestiga, con la paciencia de un monje tibetano y la cara de quien escucha por tercera vez a un taxista explicar la convertibilidad, intentó ponerle paños fríos al asunto. Pero Tito Rosca, como buen insoportable, remató con un suspiro de humo:

—Cuanto más tardan las biopsias, peor el pronóstico, Martín… ¡un pronóstico ominoso!

El bar entero quedó en silencio. Solo se escuchaba el ventilador del techo y el quejido de una cafetera vencida. El respetado Martín Vestiga, con resignación, tomó su taza y murmuró:

—Tito, vos sos la única persona capaz de hacer que un cortado salga más amargo que las noticias que traés.

Y así, entre olor a pucho y diagnósticos tardíos, CABA sumó una nueva postal de humor político, con Martín Vestiga intentando sobrevivir al apocalíptico relato de Tito Rosca.

¡Señora Santana! ¿Por qué llora el niño?

Lectores: 686

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: