Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Enzo Brado y el Club del Fentanilo

Martín Vestiga, un periodista honesto, y Enzo Brado, un colega de dudosa reputación. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Dos por tres se encuentra con Enzo Brado, un colega de dudosa reputación, quien recibe dinero en sobres a cuatro manos, pero que le pasa jugosa información.

El respetado periodista Martín Vestiga protagonizó un cruce insólito en Formosa con el polémico operador Enzo Brado.

Todo comenzó cuando Enzo Brado, con su clásico tono de chusma barrial disfrazado de insider político, le soltó a Martín Vestiga una primicia que ni en la sobremesa del cafetín local se animaban a contar: en el Hospital Central de Formosa habrían robado plata en pleno quirófano.

Según le confió Enzo Brado a Martín Vestiga, la víctima del inédito atraco sería nada menos que la jefa de Anestesia, doctora Celia María González.

A la especialista le habrían desaparecido alrededor de 2 millones de pesos y unos cuantos dólares que tenía celosamente guardados en un box con acceso restringido.

"¡Pero si los quirófanos son para operar cuerpos y no billeteras!", exclamó, con gesto teatral, Martín Vestiga, mientras Enzo Brado asentía con una sonrisa socarrona.

Lo más pintoresco del relato de Enzo Brado a Martín Vestiga es que las 5 mujeres con llave al lugar no solo son personal esencial, sino que también (según los rumores que circulan con más velocidad que la anestesia) serían las fundadoras del exclusivo "Club del Fentanilo", una cofradía digna de Netflix que mezcla batas blancas, bisturís y adrenalina política.

Martín Vestiga, con la seriedad que lo caracteriza, intentó darle un marco periodístico a la anécdota, pero Enzo Brado, fiel a su estilo de operador con licencia para el escándalo, insistió: "Mirá que en Formosa no solo se anestesian pacientes, Martín, acá también se duerme la guita".

Y ambos terminaron riendo a carcajadas, sabiendo que, en la Argentina, hasta los quirófanos se convierten en escenarios de tragicomedia política.

Llegamos los pibres chorros queremos las manos de todos arriba...

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