Municipios
Fanático de Insfrán

Mario Brignole: llegó a la intendencia de El Colorado y la convirtió en usina familiar

Mario Brignole, intendente de El Colorado desde 2003.
Todas las obras públicas que se ejecutan en la comuna coloradense, se las adjudican a la empresa del hijo de Brignole.
Toda vez que puede, Brignole alaba la figura de Insfrán.

Una vez Mario Brignole, quien llegó a la intendencia de El Colorado en 2003 (la denominada Perla del Sur, distante a unos 150 kilómetros de Formosa capital) y no tuvo reparos en violar la ley de Municipios nombrando a toda su familia, a toda, en la Comuna. “Levantas una piedra y hay un Brignole”, dicen algunos coloradenses osados.

Lo cierto es que este personaje llegó al poder prometiendo en su campaña sortear un auto 0 KM si ganaba las elecciones. Y a partir de entonces convirtió a la Municipalidad en un bien de su patrimonio familiar donde las riquezas y los cargos de poder se distribuyen discrecionalmente entre unos pocos.

La Ley de Municipios de Formosa (Ley N° 1028) indica en su artículo 22° lo siguiente: No podrán ejercer cargos de conducción de las Municipalidades de primera categoría, los parientes hasta segundo grado, cuando alguno de ellos ocupe las funciones de: Intendente, Presidente de Comisión de Fomento o Concejales.

¿Pues qué hizo Mario Brignole? Para ser políticamente correctos, diremos que “hizo caso omiso de la norma”.

Brignole consolidó poder político y una fortuna incalculable ubicando a sus parientes en puestos estratégicos. Por ejemplo, su esposa, Clara Doroñuk es presidente del Consejo Deliberante y uno de sus hijos, Fernando Daniel Brignole, también es concejal.

Gracias a que la democracia, funciona relativamente bien todavía por estos lares, ha habido cambios en algunas dependencias de la Administración Pública coloradense, pero cuando la dinastía Brignole llegó allá por 2003 al poder; la cosa era más obscena.

Llegaron a sonar nombres como los de Roxana Brignole en Recaudación Municipal, Miriam Brignole en Acción Social, Dominga Brignole en el ente de las obras públicas, la hija y el yerno de Dominga Brignole en el Departamento de Tránsito, su cuñado casado con la hermana de Clara Doroñuk, como dueño de la estación de servicio donde el municipio hace compra directa del combustible del cual se sirven todos los vehículos oficiales de la administración pública coloradense.

Y para completar, la única empresa que siempre sale adjudicada con las obras que se realizan en la comuna, está a nombre de otro hijo de Marito, Ariel Marcelo Brignole; dueño de El Colorado Constructora.

Sí, todo queda en familia. ¿Qué mejor que administrar una ciudad como un reino?

Se llama Mario Brignole y cuando una vez se le preguntó si no le daba cierto resquemor tener a toda la nómina familiar en el Municipio, llegó a parangonarse con los ex presidentes Juan Perón y Néstor Kirchner, diciendo “así como el General Perón tuvo a su Eva, y como Néstor tuvo a Cristina; Marito tiene a su Clarita” (sic).

Admirador de Gildo

Esta no es una virtud excepcional de ningún intendente. Son pocos los que no comulgan con el gildismo. Algunos por convicción, otros por el apriete de la Coparticipación. Lo cierto es que Mario Brignole es un ferviente admirador de Gildo Insfrán.

Tal es así, que durante la carrera presidencial en 2019, en plena campaña, el intendente coloradense llegó a postular a Insfrán como presidente.

En declaraciones hechas a Télam, llegó a decir que como “el justicialismo aún no tiene unificado un discurso, quien mejor representa el pensamiento nacional y popular en la Argentina es Gildo Insfrán”, por esto consideró que debe “ser candidato a presidente y Verónica Magario como compañera de fórmula”.

Pero Brignole no es un tonto, hace este tipo de declaraciones porque sabe que en el radar de Insfrán hay unos cuantos nombres, pensando en la sucesión. Allí figuran o figuraba al menos hasta hace poco, Manuel Celauro (Clorinda), Atilio Basualdo (Las Lomitas), entre otros. No ha perdido oportunidad toda vez que tuvo un micrófono en postularse para ser el compañero de fórmula del lagunense o incluso, si él decidiera ya no presentarse más –cosa dudosa- contar con su padrinazgo político.

Brignole sabe lo que es estar en el poder, ha probado las mieles; y no quiere desprenderse fácilmente. Es ambicioso y El Colorado, ya le queda chico.  

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