Opinión
El Pueblo primero

Manifiesto por una Patria nueva, libre, justa, solidaria y soberana: todos somos necesarios, sin sectarismo ni exclusión

Daniel Omar Montiel, militante peronista.

Por Daniel Omar Montiel (*), especial para NOVA

Introducción: el final de una pesadilla no significa el comienzo de la justicia.

El gobierno anarcocapitalista, salvaje y neoliberal en retirada encabezado por el cruel presidente autocrático Javier Milei dejará un país devastado, empobrecido, un Estado desmantelado y un Pueblo herido.

La destrucción no fue un error: fue un proyecto deliberado que subordinó la vida humana al altar del dinero, el déficit cero y los intereses financieros globales.

La comunidad organizada es hoy la única fuerza capaz de evitar el colapso definitivo, resistir los últimos manotazos del poder y comenzar la reconstrucción desde abajo.

- Resistencia y supervivencia desde la Comunidad Organizada 

La respuesta no vendrá desde las élites políticas ni las corporaciones económicas, sino desde el territorio vivo: barrios, sindicatos, movimientos sociales, cooperativas, universidades, credos, pueblos originarios y asambleas ciudadanas.

Resistir es proteger la vida cotidiana: alimentar, contener, cuidar, informar, organizar y sostener el tejido social que quisieron romper.

Sobrevivir no es aguantar: *es construir alternativas populares mientras se derrumba el modelo que intentó convertir al pueblo en mercancía, descarte o espectador mudo.

-  Valores para reconstruir la Nación 

La reconstrucción moral, económica y política del país exige valores que pongan a la persona por encima del mercado:

Solidaridad activa

Justicia social

Soberanía popular

Memoria y verdad

Cooperación y bien común

Humanismo económico

Cultura e identidad digna

- Sanar  el tejido social roto 

Sanar es recomponer los vínculos, reconstruir la confianza y volver a hacer del otro un aliado y no una amenaza impuesta por la lógica del sálvese quien pueda. Implica:

Fortalecer redes comunitarias

Recuperar la noción de comunidad

Combatir el individualismo planificado

Convertir el dolor en organización popular

- Verdad, justicia y fin de la impunidad

Los responsables políticos, económicos y mediáticos de este genocidio silencioso no pueden esconderse detrás de tecnicismos ni excusas de mercado.

Crímenes sociales: hambre planificado, destrucción del Estado social

Crímenes económicos: saqueo, entrega de soberanía, endeudamiento

Crímenes morales: desprecio por los pobres, odio al diferente, represión

La justicia debe señalar y sancionar a quienes hicieron negocio con la vida del pueblo.

- Prepararnos como Pueblo para enfrentar la devastación libertaria restante 

Aunque el gobierno se retire, sus daños continúan y sus socios permanecen.

Para afrontarlo debemos:

Organizar redes territoriales de abastecimiento, salud y educación

Unir trabajadores, estudiantes, científicos y movimientos sociales

Recuperar el Estado como herramienta popular

*Desmontar el relato del sacrificio humano en nombre del déficit cero

Defender los recursos, derechos y conquistas comunes*

- Ciudadanos protagonistas: del espectador pasivo al sujeto político 

El pueblo no es público, es poder

Participar no es un derecho: es un deber

La política no se mira, se ejerce

Las decisiones no se delegan ciegamente

Ser ciudadano es ser protagonista del destino colectivo

- Conclusión: que nadie decida por nosotros lo que podemos construir juntos 

La devastación libertaria no será nuestro epitafio, sino el detonante de una nueva etapa de protagonismo popular.

No buscamos revancha: buscamos justicia

No queremos venganza: queremos dignidad

No volvemos al pasado: fundamos el futuro

Un pueblo organizado no es víctima: es poder en movimiento

- Llamado urgente a la dirigencia política: basta de internas, el Pueblo primero 

A quienes ocupan cargos o bancas: dejar de insistir con las internas políticas estériles, con sus peleas y ambiciones personales. No están para servirse del Estado, sino para servir al pueblo.

Si no acompañan la reconstrucción nacional, el pueblo parirá nuevos dirigentes: *servidores públicos reales, no gritones autoritarios que miran por sobre el hombro a los ciudadanos, ni capataces de estancia disfrazados de representantes y funcionarios públicos que maltratan a los trabajadores.

- A las fuerzas de seguridad pública: nunca más contra su propio pueblo 

Las fuerzas de seguridad pública, no de funcionarios antidemócraticos y corruptos, deben recordar que no son verdugos del hambre ni guardianes del privilegio.

Nunca más reprimir jubilados, discapacitados indefensos, trabajadores, enfermos o manifestantes pacíficos.

Son parte del mismo pueblo al que golpearon.

Defender la Constitución es proteger derechos, no pisotearlos.

- Hacia un nuevo pacto democrático y social: responsabilidades compartidas 

Cada actor social debe asumir su parte: ciudadanos, docentes, organizaciones, comunicadores, instituciones, movimientos y servidores públicos.

La Constitución no es un souvenir: es mandato vivo de soberanía, dignidad y autogobierno popular.

- Principios rectores para la nueva Patria 

La ética sobre la técnica

Político: ninguna decisión vale si pisotea la dignidad humana

Económico: no hay desarrollo válido si nace del descarte

Social: la tecnocracia sin humanidad es violencia

El Bien Moral sobre el interés

Político: gobernar es cuidar, no especular

Económico: la ganancia no puede justificar la crueldad

Social: la solidaridad vence al privilegio

El Bien Común sobre el individual

Político: el Estado no es una empresa privada

Económico: la riqueza debe circular y no concentrarse

Social: nadie se salva solo

Las Personas sobre las cosas

Político: los derechos no se rematan

Económico: producir debe servir a la vida

Social: una Nación se mide por cómo trata a sus vulnerables

 El Espíritu sobre la materia

Político: sin ideales no hay destino

Económico: el dinero es medio, no dios

Social: identidad y cultura son fuerza colectiva, no residuo

- Banderas de liberación

Que estos principios no queden en papeles, discursos ni consignas.

Que vivan en cada barrio, escuela, marcha, fábrica, sindicato, plaza y comuna.

Hagamos de ellos herramientas de lucha y semillas de futuro.

Porque una Patria nueva no se hereda: se construye con el pueblo de pie.

¡Juntos, Unidos, Organizados, Hermanados, y Solidarios somos invencibles!

(*) Militante Peronista del Nuevo Modelo Formoseño.

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