Por Daniel Omar Montiel, especial para NOVA
Argentina no se vende: contra el descuartizamiento neoliberal de la Nación.
La Argentina atraviesa una de las horas más oscuras de su historia económica y social.
El gobierno de Javier Milei ha puesto en marcha un plan sistemático de destrucción de la industria nacional, desmantelamiento del trabajo argentino y entrega de nuestras riquezas estratégicas.
No es un error.
No es una crisis pasajera.
No es una mala administración.
Es un proyecto deliberado de desarticulación nacional.
Un proyecto de demolición económica y social ejecutado con precisión, velocidad y frialdad.
Un proyecto que busca transformar a la Argentina en una economía subordinada a intereses extranjeros.
Un modelo donde la producción nacional es reemplazada por la dependencia externa.
Donde las decisiones económicas se toman fuera del país.
Donde la soberanía es sustituida por la subordinación.
Donde la riqueza se va y la pobreza queda.
Un proyecto donde la Argentina deja de ser Nación para convertirse en territorio explotado.
Un proyecto donde el pueblo deja de ser ciudadano para convertirse en recurso.
Un proyecto donde la bandera se mantiene en alto mientras la soberanía se entrega en silencio.
Crónica de una destrucción en marcha
El desmantelamiento sistemático de la Nación
Este no es el tiempo de advertencias.
Ese tiempo ya pasó.
Hoy ya no hablamos de peligro.
Hablamos de destrucción.
La Argentina está siendo desarmada pieza por pieza.
Está siendo vaciada de su industria.
Está siendo debilitada en su trabajo.
Está siendo saqueada en sus recursos.
Está siendo reducida a un territorio útil para intereses ajenos.
No estamos ante una amenaza futura.
Estamos ante una destrucción en marcha.
Una Nación que pierde su industria pierde su independencia.
Una Nación que pierde su trabajo pierde su dignidad.
Una Nación que pierde su soberanía pierde su destino.
La Argentina está siendo fragmentada:
Fragmentos económicos.
Fragmentos territoriales.
Fragmentos humanos.
Un país debilitado para ser dominado.
Un país empobrecido para ser explotado.
Un país vaciado para ser controlado.
Un país reducido para ser obediente.
La Argentina está siendo descuartizada.
Y frente a ese crimen histórico no habrá silencio ni resignación.
Habrá lucha.
Habrá resistencia.
Habrá memoria.
Habrá pueblo.
El sicariato económico
Decretos que matan más que las balas
La política económica actual actúa como un sicariato contra la Nación.
No dispara balas.
Dispara decretos.
No usa fusiles.
Usa ajustes.
No bombardea ciudades.
Bombardea fábricas.
No ocupa territorios con ejércitos.
Los ocupa con deuda y dependencia.
El proceso de destrucción productiva ya muestra consecuencias visibles:
Cierre masivo de empresas.
Pérdida de empleos.
Destrucción de pymes.
Debilitamiento del mercado interno.
Cada fábrica cerrada es una comunidad herida.
Cada pyme destruida es un sueño que muere.
Cada trabajador despedido es una familia condenada a la incertidumbre.
Cada comercio que baja sus persianas es una señal de alarma nacional.
La consigna oficial fue:
"No hay plata."
La realidad es otra:
No hay fábricas.
No hay trabajo.
No hay futuro si este camino continúa.
El desguace de la industria nacional
La demolición planificada del trabajo argentino
El modelo libertario no busca desarrollar la Argentina.
Busca vaciarla.
La apertura indiscriminada de importaciones destruye la producción local.
La paralización de la obra pública paraliza la economía.
La caída del consumo ahoga a las pymes.
La especulación financiera reemplaza al trabajo.
El capital especulativo reemplaza al capital productivo.
Sectores históricos están siendo devastados:
Industria manufacturera
Construcción
Comercio
Producción regional
Metalurgia
Textil
Alimentos
La industria argentina no cae por casualidad.
Está siendo desmontada pieza por pieza.
Primero se destruye la producción.
Después se destruye el empleo.
Después se destruye la esperanza.
El proyecto colonial
Argentina como proveedor dependiente
Este modelo no apunta al desarrollo nacional.
Apunta a la exportación de materias primas.
Argentina vuelve al esquema primario:
Agroexportación.
Minería extractiva.
Recursos naturales vendidos.
Territorio disponible.
Mano de obra barata.
Un país reducido a proveedor.
Un país sin industria.
Un país sin autonomía económica.
Una Argentina diseñada para depender.
Una Argentina diseñada para servir intereses ajenos.
El plan oculto
La fábrica de mano de obra barata y carne de cañón
No se trata solamente de destruir la economía nacional.
Se busca crear una masa creciente de desocupados.
Hombres y mujeres expulsados del trabajo.
Arrojados a la necesidad.
Condenados a la incertidumbre.
No es un accidente.
Es un método.
El desmantelamiento del Estado y la destrucción de la industria generan dependencia.
Hombres y mujeres convertidos en recursos humanos disponibles para intereses extranjeros:
En la economía como mano de obra barata.
En los conflictos internacionales como carne de cañón.
El neoliberalismo no sólo se alimenta de la destrucción de las industrias.
También se alimenta de la destrucción del Estado.
Cada organismo cerrado significa trabajadores en la calle.
Cada privatización significa familias en la incertidumbre.
Cada ajuste significa hambre.
El aumento de la desocupación no es un error de cálculo.
Es una decisión política.
Porque un pueblo con trabajo es libre.
Pero un pueblo con hambre es manipulable.
Los nuevos esclavos del siglo XXI
El trabajador convertido en mercancía
El neoliberalismo no sólo entrega recursos.
Entrega personas.
La reforma laboral apunta a crear:
Trabajadores más baratos.
Empleo más precario.
Despidos más fáciles.
Salarios más bajos.
El trabajador argentino es transformado en mercancía.
En variable de ajuste.
En recurso descartable.
Esto no es modernización.
Es regresión social.
Es la nueva esclavitud del siglo XXI.
Carne de cañón para guerras ajenas
La subordinación militar después de la económica
El modelo neoliberal no sólo entrega la economía.
Entrega la soberanía.
Cuando un país pierde independencia económica pierde independencia política.
Y cuando pierde independencia política termina defendiendo intereses extranjeros.
Los imperios ponen las armas.
Las colonias ponen los muertos.
La subordinación económica es el primer paso hacia la subordinación militar.
Milei: instrumento del neoliberalismo
El ejecutor del proyecto de dependencia
El actual presidente no es una anomalía.
Es un instrumento del neoliberalismo global.
Un ejecutor de intereses que no nacen en el pueblo argentino.
Un gobierno que:
Destruye la industria nacional.
Debilita el mercado interno.
Reduce salarios.
Facilita despidos.
Abre importaciones.
Entrega recursos.
No es libertad.
Es dependencia.
No es progreso.
Es retroceso.
No es modernidad.
Es colonia.
La patria no se entrega
Memoria y destino de una Nación
La Argentina no nació para ser colonia.
Nació para ser Nación.
Nació del sacrificio de generaciones que soñaron una patria libre.
Ese sueño hoy está siendo atacado.
Pero la historia enseña una verdad:
Los pueblos pueden ser golpeados.
Pueden ser engañados.
Pueden ser empobrecidos.
Pero no pueden ser destruidos si conservan conciencia.
El pueblo debe levantarse
La hora de la organización nacional
No hay salvación individual.
La salvación será colectiva.
No habrá justicia sin lucha.
No habrá soberanía sin resistencia.
No habrá Nación sin pueblo organizado.
El camino de la reconstrucción nacional
Reconstruir la Patria es posible
La Argentina no está condenada al fracaso.
La Nación puede levantarse si recupera el rumbo.
La reconstrucción nacional exige decisiones claras y coraje político.
No basta con denunciar la destrucción.
Es necesario reconstruir.
La Argentina debe volver a ser una Nación productiva, justa y soberana.
Una Nación donde el trabajo sea el centro de la economía.
Una Nación donde la industria vuelva a ser motor del desarrollo.
Una Nación donde la riqueza sirva al pueblo y no a intereses extranjeros.
Bases para la reconstrucción nacional
La reconstrucción exige:
Industria nacional fuerte
Protección inteligente de la producción argentina.
Crédito productivo.
Tecnología nacional.
Trabajo digno
Salarios justos.
Estabilidad laboral.
Derechos protegidos.
Estado presente
Un Estado que planifique.
Que proteja.
Que promueva el desarrollo.
Soberanía económica
Decisiones tomadas en la Argentina.
Recursos al servicio del pueblo.
Independencia económica.
Mercado interno fuerte
El pueblo trabajador como motor del crecimiento.
La reconstrucción será obra del pueblo
Ninguna potencia extranjera reconstruirá la Argentina.
La reconstrucción será obra del pueblo argentino.
Como ocurrió en otros momentos de nuestra historia bajo el liderazgo de Juan Domingo Perón, cuando la Nación eligió el camino de la independencia económica y la justicia social.
La Argentina puede levantarse otra vez
La destrucción no es el destino.
Es una etapa.
Los pueblos que luchan siempre vuelven a levantarse.
La Argentina tiene historia.
Tiene recursos.
Tiene trabajadores.
Tiene conciencia nacional.
Y mientras exista un argentino dispuesto a defender su patria, la Nación seguirá viva.
Consigna final
Que se escuche en cada fábrica.
Que se escuche en cada barrio.
Que se escuche en cada provincia.
La Argentina no se vende.
La industria nacional se defiende.
La patria se libera.
Ni colonia ni proveedor dependiente.
Patria libre, esclava jamás.
Llamado final al pueblo
Basta de mirar para el otro lado.
Basta de inflarnos con informaciones vacías mientras la patria se desangra.
Basta de discursos sin compromiso.
Defendamos a la Patria como podamos.
Con la palabra.
Con la organización.
Con la conciencia nacional.
Con la lucha cotidiana.
El pueblo ya sabe de qué se trata.
No hace falta que le expliquen el dolor de las fábricas cerradas.
Ni el silencio de los talleres vacíos.
Ni la angustia del trabajador sin empleo.
El pueblo lo vive todos los días.
Por eso la hora es esta.
Ahora o nunca para defender la industria.
Ahora o nunca para defender el trabajo.
Ahora o nunca para defender la Nación.
Porque cuando una patria se pierde no se pierde de golpe.
Se pierde cuando su pueblo deja de reaccionar.
Y el pueblo argentino no nació para rendirse.







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