Manifiesto: el Nuevo Modelo Formoseño, antídoto argentino contra el veneno neoliberal
Por Daniel Omar Montiel, especial para NOVA
El tiempo histórico que atraviesa la Argentina nos obliga a elegir entre dos caminos radicalmente opuestos: el de la dignidad humana o el de la idolatría del mercado.
Por un lado, el Nuevo Modelo Formoseño, nutrido de principios humanistas, cristianos y profundamente comunitarios, encarnado en la visión estratégica y liberadora del Gobernador Gildo Insfrán.
Por el otro, el anarcocapitalismo libertario del presidente Javier Milei, una pseudo–religión neoliberal que eleva al dinero como divinidad suprema y convierte al ser humano en un mero instrumento descartable del mercado.
I. El Nuevo Modelo Formoseño
Humanismo, fe y desarrollo con justicia social
El Nuevo Modelo Formoseño nace de una convicción inquebrantable: la vida humana es sagrada, y toda política pública debe estar al servicio del desarrollo integral del pueblo.
Sus pilares —educación, salud, infraestructura, producción local, integración territorial, y una visión espiritual de la comunidad— conforman un proyecto de provincia que abraza, incluye, protege y eleva.
Mientras el neoliberalismo global propone la selva, Formosa propone la comunidad organizada.
Mientras el anarcocapitalismo predica la ley del más fuerte, Formosa defiende la igualdad de oportunidades como mandato moral.
Mientras la lógica neoliberal destruye al débil, el Modelo Formoseño lo convierte en protagonista del desarrollo.
Por eso tiene antídoto: porque se basa en los valores que el neoliberalismo niega: solidaridad, equidad, justicia, pertenencia, identidad, familia, comunidad y dignidad humana.
II. Principios rectores del Nuevo Modelo Formoseño
La ética sobre la técnica — el espíritu sobre la materia — el pueblo sobre el mercado
El Nuevo Modelo Formoseño no nació en laboratorios financieros extranjeros.
Nació en la tierra argentina, en la comunidad, en la fe y en la historia del pueblo formoseño.
Sus principios rectores, invisibles para los tecnócratas pero luminosos para quienes aman la Patria, son:
1. La Ética sobre la Técnica
Toda decisión debe ser moralmente justa antes que técnicamente eficiente.
La técnica sin ética es barbarie financiera.
2. El Bien Moral sobre el Interés Financiero
Lo que beneficia al pueblo y a cada ser humano siempre está por encima de la rentabilidad y la ambición desmedida de unos pocos.
3. El Bien Común sobre el Individualismo
La comunidad no es negociable.
La soledad neoliberal destruye; la comunidad formoseña reconstruye.
4. Las Personas sobre las Cosas
Los seres humanos jamás pueden convertirse en objetos de descarte o mercancía.
5. El Espíritu sobre la Materia
Una provincia con alma vence a cualquier imperio sin alma.
Estos principios son el antídoto perfecto contra el virus neoliberal que reduce la vida a números y la Patria a bienes exportables.
III. El anarconeoliberalismo libertario
Una doctrina anticristiana y deshumanizante
El neoliberalismo libertario que impulsa Milei no es una teoría económica: es una pseudo–religión dogmática, anticristiana en su esencia, que adora al “dios dinero” y desprecia todo valor espiritual o comunitario.
Su lógica es brutal:
– El mercado por encima de la vida.
– La ganancia por encima de la dignidad.
– La rentabilidad por encima del ser humano.
Quienes abrazan esta doctrina no dudan en sacrificar vidas, hogares, empleos y sueños en el altar de la “libre competencia”.
La exclusión deja de ser una tragedia para convertirse en un “efecto colateral aceptable”.
Esta ideología no construye Patria: la destruye.
IV. Gildo Insfrán y Javier Milei
Dos visiones que no pueden convivir
La diferencia no es solo política: es filosófica, moral, espiritual y civilizatoria.
Gildo Insfrán
– Defiende un proyecto de Patria Libre, Justa y Soberana.
– Construye Estado, derechos, igualdad y oportunidades.
– Protege la vida, la cultura, la identidad y la historia del pueblo.
– Amplía infraestructura, energía, rutas, escuelas, hospitales.
– Incluye a quienes el neoliberalismo quiso dejar afuera.
– Afirma la soberanía nacional, la producción local y el federalismo real.
Javier Milei
– Impone un modelo de entrega, dependencia y colonialismo económico.
– Desmantela el Estado y transforma los derechos en mercancías.
– Convierte la política en una guerra cultural sin humanidad.
– Entrega recursos estratégicos mediante acuerdos leoninos.
– Se alinea incondicionalmente con Estados Unidos e Israel bajo el viejo libreto neoliberal disfrazado de “reordenamiento geopolítico”.
– Abre la puerta a la intervención externa y al saqueo de la Nación.
Son dos caminos incompatibles: uno construye soberanía; el otro la entrega.
V. La persecución mediática y la intención de proscripción
Por estas razones, los grandes medios corporativos —voceros del neoliberalismo global— sostienen una campaña permanente, sistemática y maliciosa contra Gildo Insfrán.
Buscan:
demonizarlo,
deslegitimar su liderazgo,
desacreditar el Modelo Formoseño,
instalar sospechas ficticias,
promover su proscripción política,
y exigir la intervención federal de la provincia.
¿Por qué tanto ensañamiento?
Porque temen lo inevitable:
Que el Nuevo Modelo Formoseño se expanda por toda la Argentina como una alternativa real frente al caos neoliberal.
Los neoliberales tienen un profundo temor a que los principios rectores del Nuevo Modelo Formoseño nutran las políticas de Estado nacionales las que bajo sus influencias se convertirán en verdaderos obstáculos para los intereses extranjeros de colonizar la Argentina.
La vigencia de los Principios Rectores del Nuevo Modelo Formoseño en el país echará por tierra las pretensiones de las corporaciones extranjeras de convertir a la Argentina en una factoría y a los argentinos en "mano de obra barata.
Con los ideales patrióticos argentinos del nuevo Modelo Formoseño la Nueva Esclavitud del Siglo XXI no tendrá lugar en la Argentina.
VI. Formosa como faro de resistencia nacional
En medio de la tormenta neoliberal que azota a la Nación, Formosa permanece en pie, firme y serena, sostenida por un proyecto coherente, planificado y espiritual.
No es casualidad que el ataque mediático se concentre en la provincia que no se rinde, que no se arrodilla ante el mercado, que no entrega la soberanía, y que no abandona a su pueblo.
Es aquí donde se afirma con claridad la gran diferencia histórica:
Milei trabaja para la dependencia.
Gildo Insfrán trabaja para la soberanía.
Milei gobierna para los poderosos externos.
Insfrán gobierna para el pueblo argentino y formoseño.
Milei profundiza la desigualdad.
Insfrán construye justicia social.
Conclusión
El camino de Formosa es el camino de la Patria
Hoy más que nunca, la Argentina necesita un modelo que sane, que una y que libere.
El Nuevo Modelo Formoseño no es solo una política provincial: es una visión de país, un mensaje de esperanza y un acto de resistencia espiritual frente al desierto neoliberal.
Es el recordatorio de que la Patria no se vende.
De que el pueblo no es mercancía.
De que la dignidad no se negocia.
De que la soberanía no se entrega.
De que la comunidad está por encima del mercado.
Y de que un país solo es grande cuando nadie queda atrás.
Por eso decimos, desde Formosa hacia la Nación:
¡Patria sí, colonia no!
¡Dignidad sí, neoliberalismo no!
¡Formosa, faro de la Argentina libre!
(*) Militante del Nuevo Modelo Formoseño.







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