Opinión
Basta

Manifiesto de la claridad

Daniel Omar Montiel, hijo de la Patria Argentina.

Por Daniel Omar Montiel (*), especial para NOVA

Contra la decadencia moral, por la victoria del Bien

Basta de perder tiempo.

Basta de girar en círculos denunciando consecuencias mientras las causas siguen intactas.

Basta de nombrar la corrupción, la codicia y la impunidad como si fueran accidentes, cuando son frutos visibles de un mal más profundo.

Las cosas malas que suceden no nacen solas.

Tienen raíz.

Y esa raíz es el imperio de los antivalores instalados en el corazón humano y naturalizados en la vida social, política y cultural.

No alcanza con señalar delitos.

No alcanza con exponer escándalos.

No alcanza con indignarse.

El mal no se derrota describiéndolo.

Se lo vence enfrentándolo en su origen.

La raíz del mal es espiritual  

Toda conducta humana nace de un pensar y un sentir.

Cuando el pensamiento y el sentimiento son alimentados por la ambición, la codicia, el egoísmo, la crueldad y la indiferencia, el resultado inevitable es injusticia, exclusión, daño y muerte.

No es un error técnico.

No es una falla administrativa.

Es una descomposición ética.

Por eso, la lucha verdadera ya no puede quedar confinada al plano de las ideas, de los discursos o de las denuncias.

La batalla decisiva es espiritual.

Valores o barbarie 

Los antivalores no se corrigen.

Se erradican.

Y solo hay una fuerza capaz de erradicarlos: *los valores que nutren la ética humana.

El bien no es ingenuidad.

El bien es fuerza ordenadora.

El bien no es debilidad.

El bien es poder transformador.

Cuando el espíritu humano es forjado en valores, el accionar del hombre cambia, las malas prácticas retroceden, la injusticia pierde terreno, y el mal queda relegado.

Porque el Bien vence al mal. Siempre.

Ataquemos la raíz 

No más rodeos.

No más tibieza.

No más mediocridad moral disfrazada de pragmatismo.

Es tiempo de hablar claro: si no transformamos el espíritu del hombre, ninguna reforma servirá.

Si no recuperamos los valores, ninguna ley alcanzará.

Si no hay ética, no hay patria.

Si no hay humanidad, no hay futuro.

Trabajar sobre el espíritu humano, fortalecerlo, educarlo, elevarlo en valores, es el único camino real para derrotar la decadencia que hoy somete al pueblo y hiere a la Nación.

Porque,

¿Qué bien puede existir al sacarle los medicamentos a un niño con cáncer y dejarlo abandonado para que fallezca?

¿Qué bien puede existir al hacerle lo mismo a los discapacitados, adultos mayores enfermos?*

¿Qué bien puede existir al pegarles violentamente a los adultos mayores jubilados indefensos por reclamar sus derechos conculcados?

¿Qué bien puede existir al cerrar escuelas, hospitales, fuentes de trabajo?

¿Qué bien puede existir al pisotear la Constitución Nacional y sus leyes?

¿Qué bien puede existir en la traición y entrega de la Patria?

Si el bien no existe en la política está pierde su verdadero sentido: el servicio al bien común, la consolidación del bienestar general, la búsqueda permanente de la grandeza de la Patria, y la felicidad del Pueblo.

Pueblo esclarecido, Patria viva

Solo un pueblo esclarecido —no confundido, no anestesiado, no resignado— sabrá qué hacer, cómo resistir, y cómo vencer.

La claridad es revolucionaria.

La ética es subversiva frente a un sistema inmoral.

Los valores son peligrosos para quienes viven del daño y la exclusión.

Por eso los combaten.

Por eso los ridiculizan.

Por eso los llaman ingenuos.

Pero la historia es clara: cuando el pueblo despierta espiritualmente, ningún poder lo detiene.

Basta

Basta de perversidad.

Basta de inmoralidad.

Basta de inhumanidad.

Es tiempo de Bien organizado.

Es tiempo de claridad moral.

Es tiempo de lucha espiritual consciente.

No hay más margen para la tibieza.

No hay más tiempo para la mediocridad.

La Patria sufre.

El pueblo espera.

Y el Bien nos convoca.

Basta. Ya es hora de despertar.

La claridad ya apareció. La luz ya se ha asomado.

Es tiempo de un nuevo amanecer argentino.

(*) Militante del Nuevo Modelo Formoseño.

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