La viuda de poder: Atilio quedó afuera del Modelo Formoseño y juega a ser oposición por ahora
Atilio Basualdo, intendente de Las Lomitas dijo esta semana: “Me callé muchas cosas, muchas cosas que vi, y no dije nada por defender el Modelo”, pero que ahora se cansó.
Entonces, cabe preguntarse ¿este es el modelo de líder que van a seguir los de la oposición? ¿Es genuino o está enojado? ¿Si el gobernador levanta el teléfono y le dice cuánto querés, se termina el enojo y el intendente díscolo que va contra todo?
Es tan delgada la línea entre los principios y la prostitución política, que un tipo que hasta hace no mucho, era parte de un Modelo Formoseño que se comportó como siempre, miraba para otro lado porque él seguía recibiendo su tajada de la torta, ahora llora como viuda porque lo dejaron afuera de algo más grande.
Algo similar pasó hace unos años atrás con uno que se pensó que por su apellido iba a conquistar poder, y terminó recluido en una banca de diputado provincial, sin más: Adrián Floro Bogado.
Salen enojados del Modelo Formoseño, pero no porque piensen que lo que se está haciendo esté mal, no porque eso que está sucediendo en la provincia hace más de 30 años, es perjudicial para el desarrollo de la provincia y su gente, para su futuro; no.
Salen enojados porque no los dejaron participar. “Bogadito” se enojó porque el gobernador no le dio la posibilidad de ser su número dos tras la muerte de su padre, Floro Eleuterio Bogado; y a pesar que Gildo Insfrán le dijo que lo iba a cuidar como un hijo, el reclamo del vástago del vicegobernador y primer gobernador tras la vuelta a la democracia, no se bancó que le dijeran “los cargos no se heredan”, y comenzó su cruzada.
Como Basualdo ahora, descubrió todo lo malo que era Insfrán. Y se animó a desafiarlo, y así le fue. Lo dejaron solo, y entre los que buscó convencer en su momento para hacer un frente que vaya con todo contra el óctuple gobernador, estaba precisamente Basualdo, pero le terminó cerrando la puerta, como Manuel Celauro en Clorinda o el propio Jorge Jofré en capital. Bogado fue derrotado estrepitosamente y condenado al ostracismo político, hasta que vio un poco de luz, y rasqueteó un cargo de nuevo en la Legislatura, donde, como era antes, cuando vivía su padre y todavía integraba el Modelo; simplemente, está, está por estar.
Es el tiempo de Basualdo, uno de los terratenientes del Modelo de Insfrán, que hasta hace poco se pavoneaba mostrando la vida de lujos en Las Lomitas, donde replicaba lo que hacía su Jefe con la provincia, en su pequeña patria, con sus hijos viviendo del Estado una vida reyes, mientras la gente no tiene agua ni cloacas; gastando millonadas en tener una vida excesivamente lujosa, contrastando con lo que ocurría puertas afuera de sus mansiones.
Basualdo no es inocente
El hombre que ahora llora como una viuda porque el Ejecutivo provincial no le envía, según él, lo que corresponde por Coparticipación provincial, y que se enteró 30 años después, de los índices, reconoció, quizás en un acto de verborragia, que todo esto lo hace ahora, porque se cansó de callar.
“Me callé muchas cosas, tapé muchas cosas que vi, pero ahora me cansé. Y en su momento, si es necesario, las voy a decir”, dijo abiertamente ante los medios que lo fueron a esperar a la salida del Superior Tribunal de Justicia donde fue a demandar al gobernador por incumplir con la Coparticipación Provincial.
¿Qué se calló Basualdo? Es la pregunta que deberíamos hacernos. Si Insfrán seguía haciéndolo partícipe de todos los negocios, como hace con el resto de los intendentes que siguen bajo su ala, entonces seguiría callándose. ¿Qué se calló? ¿Qué vio?
¿Contará qué ha hecho con el dinero que le enviaron para hacer un parque acuático y que nunca terminaron?
Para enfrentar a un mentiroso, no hay que ser más mentiroso
Ver a una persona como la diputada Gabriela Neme y otros dirigentes detrás de la figura del intendente lomitense, es peligroso para ella, por tanto se juega mucho.
Es entendible, la mujer realmente es una las que más ha hecho por enfrentar al Modelo desde su lugar, y cualquier sujeto que muestre que se rebela, le da energías y esperanzas.
Pero ella sabe mejor que nadie, quién es y quiénes son los dirigentes de Insfrán. Y que por la plata baila el mono. ¡No sea cosa que meta las manos en el fuego por un mentiroso que está enojado, despechado, por una viuda que llora poder ahora!
Gildo Insfrán sabe cómo ordenar a sus lides, sabe que con abrir un poco la billetera, todos los males que ven ahora los “díscolos”, mágicamente van a solucionarse. Y no sería la primera vez que los “enojados” se terminen reconciliando, el Modelo es tentador para cualquiera.
Basualdo dice que no hay vuelta atrás, que le balearon su camión, que metieron presa a su gente, y que seguro lo van a dejar afuera de las listas. Pero en política, un año es mucho tiempo, y ni hablar tres. Quizás estas líneas parezcan carecer de sentido ahora, pero puede que el tiempo termine por corroborar que no era tan así.







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