Panorama Político de Formosa
Dime con quién andas…

La oposición: de cóndores, cuervos y gatos revueltos

El cóndor Juan Amarilla, que persiguió a un médico, capturó y lo entregó a la muerte; acusa a Insfrán de pedir trabajo como veterinario durante la dictadura cívico-militar. Uno curaba animales, el otro, fue peor que una bestia. (Dibujo: NOVA)

Cría cuervos y te sacarán los ojos, dice un viejo refrán y esta semana, la oposición en Formosa lo ha sentido en carne propia, una vez más. Así como ocurrió en 2019 cuando el propio presidente Mauricio Macri les bajó un mensaje claro: ustedes solos no sirven. Por eso recurrió a un “peronista” enojado, y lo buscó al endeble Adrián Bogado –un diputado cuyo único mérito fue ser hijo del gran gobernador y luego compañero de fórmula de Gildo Insfrán, Floro Eleuterio Bogado-, y ya todos sabemos por aquí cómo terminó eso.

Bien, los radicales y la oposición parecieron no entender nada y no aprender la lección. Así que, nuevamente se recostaron sobre un outsider, una figura que se enojó y salió del partido gobernante –salió del partido, pero no renunció a la banca que se ganó gracias al partido-, como Gabriela Neme.

Neme hizo su jugada perfecta, salió a “luchar” por los derechos de los ciudadanos pero siempre, siempre anteponiendo ante cualquier foto, ante cualquier cartelito o cualquier vivo en Facebook o Instagram, el nombre del partido, el suyo propio y el de “Bogadito”, para que la gente sepa, como ahora, por quién sí y por quién no, en las urnas. Era típico ver la foto o la publicación “solidaria” de Gaby, con el slogan.

Y desde el Consejo de Atención Integral a la Emergencia, lo advirtieron todos, desde un primer momento: están en campaña. Después llegaron las detenciones y el show del brazo quebrado, la “desaparición” forzada, y otros arreglos para el gran show. Y del otro lado los medios afines, haciéndole cartel y cuanta nota se podía a la que ya prácticamente consideraban una más del grupo. Faltaba la fotito coronándola con la bandera roja… pero ya eso iba ser mucho.

Hasta que llegaron las horas cruciales, y Gaby, les dio la razón a todos los que pensaban mal o simplemente, sabían qué era lo que se venía: le preguntaron y dijo que sería precandidata a diputada nacional, sola. Y ante la rabia y el asombro del otro lado, de los que creyeron encontrar una aliada, redobló la apuesta y sostuvo: “Soy la mejor opción instalada”.

Quedaban los demás atónitos, asombrados por lo que ocurría, y quisieron convencerla, armar un frente más poderoso que soñara al menos con disputarle el poder a Gildo Insfrán, con el juez federal Fernando Carbajal que se despidió de Formosa en su momento cual rock star; pero no se pudo.

Irán divididos, otra vez. Y no aprenden, y el mentor de Neme, Adrián Bogado, que estuvo casi dos años en silencio luego de la paliza de realidad que le dio la gente demostrándole que no lo conocía nadie; apareció a horas de que su delfín se lance al océano de la contienda electoral con el frente Podemos Más. “Gaby es el mejor cuadro político” dice con el mismo tino con el que dijo una vez que “el tiempo de Insfrán se terminó”. Así como pasó con él, acaba de incinerar a su candidata. No aprendió ni él, ni mucho menos la oposición.

Un cóndor anda suelto

Otro de los que han tenido sus minutitos de fama, tristes por cierto es Juan Honofre Amarilla, quien desde sus medios de comunicación y periodistas afines comenzaron a difundir “información” sobre la participación del gobernador Gildo Insfrán durante la última dictadura cívico-militar.

La “información” que mostraron fue que el gobernador, recién recibido en el año 1978 de veterinario, solicitó trabajo en la Casa de Gobierno al entonces interventor Juan Carlos Colombo. Y otro dato, renunció al trabajo en el Gobierno para ser candidato a diputado en el año 1983. Es decir, en su propia información, tiran la teoría abajo. El hombre, recién recibido de veterinario fue a solicitar trabajo y lo obtuvo, y se mantuvo en el puesto hasta el año 1983, al que renunció cuando quiso ser candidato a diputado. Hizo todo bien Gildo Insfrán.

Porque si el argumento es que trabajó en la dictadura, entonces sus padres o sus abuelos, querido Lector, también han sido “cómplices” de la dictadura, si es que osaron trabajar para el Gobierno. Un absurdo total, pero vamos, estamos en época de elecciones y cualquier charquito es un oasis.

Muy distinto es el caso del “canillita” humilde que hoy es dueño de un imperio mediático y de la comunicación. El “cóndor” que sobrevuela por estas tierras desde hace años y que tenía bien guardada o no tanto, porque hay un libro que lo deschava, Juan Honofre Amarilla.

“Chacho”, como se lo conoce participó en una operación criminal que operó durante la dictadura del ex presidente de facto de Paraguay, Alfredo Stroessner, y persiguió, capturó y entregó a un médico traumatólogo que le hacía frente con fuerzas disidentes: Agustín Goiburú.

En el libro Operación Cóndor, de la periodista María Stella Caloni, en el capítulo 13 titulado “Guiburú: el largo viaje hacia la muerte”, en las páginas 189 y 195 se detalla cómo operó el “cóndor” formoseño, hasta hay cartas fechadas donde éste comunicaba que la operación se había completado, y hasta cuánto se le pagó por dicho trabajo. ¿Qué tal?

Cuando el ministro Jorge González dio a conocer a la prensa este documento, que está al alcance de todos, obviamente que nadie, absolutamente nadie salió a decir ni A siquiera.

Se metieron en un terreno fangoso y el tiro les salió por la culata. Hablamos de una persona que mandó a sus periodistas a “investigar” y “acusar” a un hombre de pedir trabajo y trabajar en un gobierno de facto, como un civil más más que lo podría hacer; mientras él, carga en sus hombros haber cobrado por perseguir y entregar a la muerte a otro civil.

Todavía no se expidió el gobierno provincial, pero fuentes cercanas a la familia del médico Goiburú, informaron que están juntando más pruebas para radicar una denuncia porque se trata de un delito de lesa humanidad, y como tal, no prescribe.

Los gatos revueltos en la bolsa y el PJ encaminado, como de costumbre

Algo que no aprendieron los de la oposición es a tener un líder claro. Ahí, desde que se murió Raúl Alfonsín, incluso desde antes podría decirse, siempre hubo más caciques que soldaditos; entonces cada uno quiere llevarse su tajada y en su afán personal se olvidan de lo primordial: la unidad hacer a la fuerza.

En el radicalismo y en la oposición toda, prima mucho “el no me gusta, lo digo”, por más pequeño que sea. Y no lo dicen en sus redes sociales, van a los medios y lo gritan. Y así, llegan a las elecciones, como gatos revueltos en una bolsa, todos peleados, divididos, serviditos para ser devorados.

Por el otro lado, está el orden, la política bien direccionada. Ahora la importante es la vacunaci´n contra el Covid-19, vencer al virus. Luego viene la política electoral. Esa fue y es la premisa para este año; es por ello que sin mayores sorpresas y sin hacer grandes movimientos inesperados, el PJ inscribió al Frente de Todos Formosa, a primera hora y espera a que llegue la fecha de presentar formalmente los candidatos, sin grandes aspavientos, sin tanto show.

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