La crecida del Pilcomayo se adelantó más de un mes y obliga a evacuaciones de emergencia en Formosa
La crecida de este año se adelantó casi 40 días respecto a registros anteriores y ya provoca evacuaciones de emergencia, cortes de caminos y serias complicaciones para las comunidades rurales y el sector productivo.
La situación comenzó a agravarse cuando las aguas del bañado La Estrella traspusieron el vertedero de la ruta provincial 28, un fenómeno que para muchos representa un atractivo natural, pero que para los pobladores marca el inicio de una lucha contrarreloj frente al avance del agua.
Saturnino Juárez, integrante del Sistema de Monitoreo de Alertas Tempranas del río Pilcomayo y referente en seguimiento hídrico, calificó el escenario actual como “atípico” y advirtió que el comportamiento del río ha cambiado de manera significativa en la última década, desafiando los esquemas tradicionales de prevención.
Uno de los aspectos más preocupantes es la marcada precocidad del ciclo hídrico. “Vino muchísimos días antes, casi 40 días antes de lo que vino el año pasado. A eso se suman las precipitaciones de mayor volumen que se registraron en la zona, lo que trajo consecuencias a los productores y a la gente en general”, explicó Juárez.
El fenómeno se ve agravado porque el sistema ya se encontraba saturado. A diferencia de otros años, el bañado no tuvo un período de bajante suficiente. “El año pasado ya se había adelantado un poco, pero este año sorprendió porque vino muy temprano y además el bañado en su mayor parte no bajó, estuvo prácticamente cargado todo el tiempo”, detalló.
La complejidad del Pilcomayo radica en su comportamiento errático y en la enorme cantidad de sedimentos que arrastra desde las zonas altas de Bolivia. Estos sedimentos generan obstrucciones naturales que desvían el cauce hacia áreas que históricamente no se inundaban. “Como decimos los criollos, el agua no duerme. Avanza día y noche, y están sucediendo cosas en lugares que nunca fueron inundados”, graficó Juárez.
En este contexto, el monitoreo trinacional entre Argentina, Paraguay y Bolivia resulta clave. Desde hace más de dos meses se vienen emitiendo boletines de alerta para advertir a las poblaciones ribereñas sobre el volumen de agua que descendía desde la alta cuenca boliviana.
La fase de advertencia ya dio paso a la asistencia directa. En zonas críticas como El Cañón, el avance del agua es irreversible en el corto plazo. “Hay familias que necesitan ser evacuadas entre hoy y mañana porque los caminos ya están siendo cortados por el agua. La gente tiene que salir sí o sí con sus cosas en tractor y acoplado”, confirmó.
Las tareas de evacuación se realizan en coordinación con la Policía de la Provincia, que cumple un rol fundamental en el territorio, especialmente en áreas sin señal telefónica. “La policía visita los campos, avisa a la gente y luego devuelve la información tanto al grupo de monitoreo como a las autoridades”, destacó Juárez.
El impacto también golpea de lleno al sector productivo. El traslado del ganado se vuelve una carrera contra el tiempo, ya que cuando el bañado se llena, el barro y la profundidad del agua impiden cualquier movimiento. “Primero se recomendó no dejar ganado menor en los bajos, y ahora tampoco ganado mayor, porque cuando se carga el bañado se inundan los caminos y los campos. Es un trabajo muy sacrificado para el productor”, remarcó.
Las perspectivas para las próximas semanas no son alentadoras. Los datos hidrométricos de la embocadura conocida como “El Pantalón” indican que el caudal seguirá siendo elevado. “Ya hay nuevas alertas en territorio boliviano, lo que significa que prácticamente todo enero vamos a tener crecientes y picos de crecida”, concluyó el especialista.







Seguí todas las noticias de NOVA Formosa en Google News








