Insfrán y su inoperancia: el cierre del Instituto de Agricultura Familiar dejó sin trabajo a 35 personas
La Provincia volvió a ser escenario de una política oficial que afecta directamente a trabajadores y familias. El cierre del Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA), conocido también como Instituto de Agricultura Familiar, dejó a 35 personas sin empleo. Los despidos se conocieron en las últimas horas y profundizan la crisis laboral en la provincia.
El organismo, creado hace años para asistir a pequeños productores y cooperativas, venía funcionando con personal precarizado, en su mayoría contratados bajo la modalidad de monotributo. A pesar de los discursos oficiales sobre el "modelo formoseño" y el supuesto compromiso con el desarrollo productivo local, los trabajadores fueron notificados del fin de sus contratos sin previo aviso, ni propuestas de reubicación.
⚠️La degradación del INTA y la disolución de organismos como el Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, golpean de lleno al sector de la agricultura familiar.
— ENI Argentina (@eni_argentina) July 14, 2025
🌽La agricultura familiar necesita estas herramientas que son clave para la producción. pic.twitter.com/wMdoJR58c6
El recorte no solo implica la pérdida de puestos laborales, sino también la eliminación de un espacio que cumplía un rol fundamental en el acompañamiento a los pequeños agricultores de la provincia, muchos de los cuales dependen de la asistencia técnica y logística para sostener sus actividades.
Con esta medida, el gobierno de Gildo Insfrán, que lleva casi tres décadas en el poder, vuelve a dejar en evidencia la contradicción entre su retórica de protección social y la realidad concreta de los trabajadores.
Mientras se insiste en la defensa del aparato estatal como garante del bienestar, se ejecutan despidos que impactan directamente sobre las economías familiares y el sector agrícola.
Los cesanteados reclaman respuestas y advierten que no fueron recibidos por ninguna autoridad provincial tras la decisión. La incertidumbre crece entre los despedidos, que quedaron sin ingresos y sin un horizonte claro en un contexto económico ya de por sí asfixiante.
La situación refleja una nueva crisis laboral en Formosa, donde los trabajadores vuelven a ser la variable de ajuste en una provincia que, pese a contar con un presupuesto provincial sostenido por la coparticipación nacional, no garantiza estabilidad ni continuidad en áreas sensibles como la agricultura familiar.







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