Panorama Político de Formosa
Feudalismo

Insfrán, la marca registrada de la provincia

El gobernador quiere imponer la idea de que su nombre es sinónimo del territorio, y realizarse como producto, por lo que todo lo bueno acá debe hacer referencia a él. (Dibujo: NOVA)

Acá todo es de Gildo Insfrán, las calles, la costanera, la plaza, los murales, los clubes deportivos; y si no son de él directamente, están delegados, pero siempre está detrás.

Formosa es Insfrán y viceversa. Como si fueran un espejo el uno del otro. Y eso, por supuesto que no es nada bueno. Porque en casi 30 años en el poder, la provincia ha retrocedido mucho. Se cerraron fábricas, la gente emigró. Y esto no es relato, es estadística, es realidad pura. 

Y no fue la oposición porque de los años que lleva Insfrán en el poder solo le tocaron 4 años de un gestión no afín y el Gobierno de Fernando De La Rúa que no llegó a completar su ciclo; es decir, no hay excusas para explicar cómo una provincia peronista, como les gusta definir a ellos cuando cuentan su realidad, haya sido dejado de lado por mandatos del mismo signo.

Insfrán siempre se acomodó a los Gobiernos de turno. Mientras estuvo Carlos Saúl Menem, dijo que era el mejor cuadro. Cuando se fue,este fue palabra prohibida, nadie lo conoce y, mucho menos, lo votó (pero el hombre fue elegido 3 veces, aunque en la última no le alcanzó para superar el ballotage, y no se presentó a la segunda vuelta, consagrando así a Néstor Kirchner), y con la llegada del “Pingüino”, la firma de la Reparación Histórica, el discurso se acomodó, y la historia de Formosa y de Argentina, según los historiadores y especialistas ad hoc, comenzó recién ahí.

Pero a favor de Insfrán hay que decir que no es el único que se pasa por el traste la ley de ética pública que establece los parámetros a la hora de comunicar alguna información atinente a obras del Estado provincial sin hacer propaganda política.

Son varios los mandatarios que le ponen su foto, su firma, su slogan a todo lo que ocurre en la provincia. Pero sin dudas, y considerando los años que lleva el hombre en el poder, es el “guía”.

En Formosa, previo al comienzo del ciclo lectivo, se entregan guardapolvos y una bolsita con útiles, por supuesto siempre con el slogan del Gobierno y el nombre de Gildo Insfrán, para que recuerden quién es el rey dadivoso.

Lo mismo ocurre para fiestas como Reyes Magos, en las escuelas y centros deportivos, se entregan bolsas con juguetes, también con el nombre de Insfrán impreso, a veces con la foto y encima, los funcionarios que se acercan a los niños y niñas; les hacen sacarse la foto de rigor haciendo la V.

Cuando se anuncia alguna obra, la foto en grande cual marquesina de teatro de Calle Corrientes en Buenos Aires, es la de Gildo Insfrán, no del proyecto ni de los trabajadores que están ahí abocados, la del gobernador. 

Y ni hablar de las fiestas o fechas especiales donde se conmemoran determinados eventos: pasó con la provincialización, donde se montó un desfile para rendirle pleitesía al gobernador cual emperador, o en el Día de la Mujer, donde el único orador es él, y que, dicho sea de paso, les recita fragmentos de poemas de mala muerte a todas; pero a la hora de la verdad y designar cargos, no hay una sola que tenga un rol preponderante.

Salvo, la muy cuestionada Angélica García, quien está al frente de la Secretaría de la Mujer, un organismo de cartón que es un émulo del Ministerio creado por Alberto Fernández.

Todo acá es marca “Gildo Insfrán” pero a los de afuera, y las futuras generaciones, sepan, que Formosa es mucho más que este hombre que algún día se irá, o por la voluntad del pueblo o por la consecuente acción de la naturaleza.

Un superministro inspirado en estas tierras

Jorge Abel González es el  ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo en Formosa, ahora goza de las bondades del “ostracismo”, cobra su sueldo mensual, va a su trabajo tranquilo y ya su nombre está a resguardo de la crítica social.

Pero hace 2 años atrás supo estar en la cresta de una ola que él mismo creó cual rockstar decadente tirando frases hilarantes y haciendo y teniendo, gestos poco loables al frente de la mesa durante las conferencias de prensa que brindaba el Consejo Covid mientras duró.

Con la designación de Sergio Massa al frente de Economía, Producción y Agricultura, por estas horas se habla de un “superministro” que por cierto, y lo es. Pero a más de uno se le ocurrió la idea que “ese superministro ya existe, y es formoseño”, acordándose de las múltiples carteras que comanda “Jorgito” acá.

Para bien del país, ojalá al superministro nacional le vaya bien y que este Gobierno termine su mandato.

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