Panorama Político de Formosa
Hay una Formosa para ellos y otra imposible

Insfrán, el predicador de odio y división que el Gobierno apaña

El gobernador formoseño Alejandro Gavilán. (Dibujo: NOVA)

Gildo Insfrán cuando habla en sus actos no suele demorar mucho, quizás los años, quizás el hecho de que el Modelo Formoseño ya está tan avanzado y profundamente arraigado en los gildistas, que no hace falta explayarse mucho.

Pero para los “neutrales”, o llamados “mal nacidos”, “retrasados mentales”, “bombolos”, que no comprendemos el amor que tiene este hombre para con su tierra (lleva 25 años en el mismo trono), escucharlo y analizar su discurso es todo un ejercicio para descubrir las verdaderas intenciones de alguien que se presenta como un predicador de amor, pero en realidad tiene mucho rencor, mucho odio contenido en sus palabras. Y para peor, cuenta con un Gobierno nacional que lo apaña en todos sus movimientos, aunque estos sean una calamidad.

Insfrán cuenta desde el 2019 para acá con el apoyo incondicional del desgobierno de Alberto Fernández, lo apoyó cuando bajo la excusa de cuidar a las personas en su salud, terminó encerrándolas cual ganado en lugares inadmisibles para un ser humano, lo respaldó cuando se hizo el desentendido desoyendo nada más ni nada menos que la Constitucional Nacional dejando afuera a sus comprovincianos de su propia provincia.

Cuando dejaron morir a un policía en Chaco, con cáncer, cuando no se responsabilizaron por la muerte de un joven, que, desesperado porque no podía entrar a su provincia, se lanzó al río para cruzarlo a nado y llegar a su destino. “Nadie lo obligó a arrojarse”, dijeron con total desparpajo. Y sí, lo obligaron ellos con sus prohibitivas medidas.

Lo apaña ahora cuando en un acto público, nuevamente dice sin ponerse colorado, que una dirigente política, adversaria, es una “retrasada mental”, porque vino, observó la ciudad capital, algunos barrios e hizo su apreciación, acelerada quizás, démosle la derecha al gobernador en esto, nadie puede venir y en un día estando en un lugar determinar lo que pasa.

Pero sucede que en Formosa, hace años que vienen ocurriendo, o mejor dicho, no sucediendo las cosas, estamos estancados, es verdad.

Los desterrados…

No hay industrias, los jóvenes se siguen yendo. No hay libertad, si hasta los defensores del Modelo, se tienen que ir cuando se salen un poquito de la raya que los guía.

¿Se acuerdan Gabriela Danieri? La periodista que criticó a la Secretaría de la Mujer, que le dijo simplemente que debía tener un enfoque más con perspectiva de género para encarar noticias sobre femicidios.

La limpiaron, y ante el ruido que hizo la joven en los medios “opositores” que fueron los únicos que le dieron micrófono para contar su verdad, la terminaron reincorporando un tiempito. Y ella volvió a hacer la V, y a decir que “los medios opositores quisieron aprovechar su caso para politizar”.

Al tiempo, tuvo que irse a Buenos Aires, porque el Modelo que volvió a defender y en el cual confió, la apretó, la atosigó y la terminó descartando.

Pero todavía hay ovejas, todavía quedan fieles que siguen creyendo que el hombre es el mejor cuadro político que hay en la zona. Y mal que pese a muchos, cuando uno advierte lo que hay del otro lado, hasta termina por darle la razón.

Lo que hay del otro lado son los mismos nombres que van a cumplir casi el mismo tiempo que lleva Insfrán en el Sillón de Fotheringham: Ricardo Buryaile en Diputados, Luis Naidenoff en el Senado. Los “Popes” del radicalismo no quieren soltar la olla, presentan a “figuras nuevas” pero siguen detrás, operando en las sombras o directamente, siendo ellos las “estrellas”.

Donda miente

Cuando decimos que el Gobierno nacional apaña a Insfrán en cada uno de sus actos, no mentimos. No como sí lo hizo recientemente la titular del infame INADI: Victoria Donda.

Quién al ser consultada por los dichos del gobernador formoseño y porqué el INADI no se pronunció al respecto ni tampoco ella; dijo: “Una cosa es el INADI como institución, y otra cosa soy yo Victoria Donda”. Para contextualizar, estamos hablando de una mujer que tuvo en negro a una empleada y la amenazó cuando hizo público el caso. Esa es Victoria Donda.

La militante camporista dijo que cuando se levantó por la mañana ese día, vio la “aberración que escribió (Mauricio) Macri sobre la raza superior de los alemanes, y escribí en mi cuenta personal de Twitter, que es una cosa, una cosa es el INADI como institución, y otra muy distinta soy yo, Victoria Donda. Cuando puse lo de Mauricio Macri, a la tarde me entero la barbaridad que dijo (Gildo) Insfrán, y justamente ahora (esto fue el miércoles) vamos a reunirnos para hablar de ese tema, y emitir un comunicado. Pero sabemos que Insfrán ya se disculpó, y no podemos salir a responder así sin más, hay protocolos que se siguen en la institución”.

Miente. Insfran jamás pidió disculpas, no lo hizo cuando en una escuela y con docentes presentes, y médicos, trató despectivamente usando la condición de salud como un insulto a la oposición y a toda aquella persona que lo criticara por sus medidas en la pandemia. “Bombolos” los llamó, que es un término despectivo que hace referencia a una persona con problemas cognitivos. Esto lo hizo en la inauguración de una Escuela de Educación Especial. No pidió disculpas.

Y ahora tampoco lo hizo. No hubo comunicado, no hubo pedido de disculpas. Tuvo su momento, cuando estaba caliente la cosa, porque habían pasado días, en el acto por el Día del Militante. ¿Y qué hizo? ¿Lo sabe Victoria Donda? No se disculpó, redobló la apuesta. Dijo que “les mojamos la oreja un poquito y chillan”.

Eso dijo Insfrán interventora Donda. Esas fueron sus disculpas. “Tocarle la oreja”. Usar la condición de salud como un insulto y hacia una mujer. Mienta en Twitter, en la TV Pública y en la radio, pero acá sabemos, los que no comulgamos con el Modelo, quién es Gildo Insfrán. Un predicador de odio y división, que cada vez, se está quedando solo con los que le dicen que sí a todo, aunque ello lo lleve más pronto que tarde, a un suicidio político.

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