Política
El Gobierno minimiza lo que le pasó a Insfrán

González, de superministro de casi todo, a ser también cardiólogo

El ministro Jorge González habló de la salud del gobernador Gildo Insfrán con el expertise en Medicina que uno supone tiene pero en Derecho. (Dibujo: NOVA)

El viernes de la semana pasada, en pleno acto por la Provincialización de Formosa, a todos les sorprendió ver a Gildo Insfrán tambalearse hasta el punto de casi caer al suelo cuando tuvo que ser asistido. El acto se levantó y la transmisión oficial se cortó. Minutos después, el ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo, Jorge González, cual médico matriculado y especializado en cardiopatías, explicaba por una radio afín, que “lo que tuvo (el gobernador) fue solo una baja de presión” y que, en efecto, ya estaba en su despacho con buen semblante.

Sin embargo, muchas personas desconfían de que el diagnóstico del mandatario provincial sea lo leve que se terminó informando.

“Estamos hablando de una persona mayor, por más que sea el gobernador y aparentemente se vea a un hombre fuerte, acá no se trata del político, sino de la persona, y estamos hablando de un hombre de más de 70 años, con preocupaciones, con síntomas que puede tener alguien de su edad”, dijo a NOVA una fuente médica que cree que lo que ha tenido Insfrán es más bien un síncope y no una hipotensión ortostática como se informó.

Según lo averiguado, la hipotensión ortastática es un descenso excesivo de la presión arterial cuando un individuo se pone de pie. La definición convencional indica que la hipotensión ortostática es un descenso de la tensión arterial sistólica > 20 mmHg o de la tensión arterial diastólica > 10 mmHg. Los síntomas como desmayo, mareos, vértigo, confusión o visión borrosa se manifiestan entre pocos segundos y varios minutos cuando el paciente se pone de pie y resuelven rápidamente cuando se acuesta. Algunos presentan caídas, síncope o rara vez incluso convulsiones generalizadas.

Mientras que el síncope, bastante similar en cuanto a su sintomatología refiere que es una pérdida súbita y breve de la consciencia con ausencia de tono postural seguida de recuperación espontánea. El paciente queda inmóvil y flácido y en general tiene los miembros fríos, el pulso débil y la respiración superficial. A veces se producen breves sacudidas musculares involuntarias, que se asemejan a una convulsión.

El presíncope es la percepción de mareos y desmayo inminente sin pérdida real de la consciencia. En general, se describe y se clasifica junto con el síncope porque sus causas son las mismas.

La fuente médica dijo que una de las maneras de corroborar si lo que tuvo Insfrán ha sido o no síncope, sería observar sus rasgos faciales, ver si tiene signos como ojeras muy marcadas y si hay demacración en su rostro mucho más notoria.

Lo cierto es que para muchos, desde el Gobierno se quiere minimizar el cuadro que ha tenido el gobernador para no mostrar debilidad, pero es un riesgo no contarle a la comunidad algo tan importante como es la salud del máximo mandatario, y mucho más, si el que sale a dar el informe es un abogado y no un especialista médico, como correspondería.

O a lo mejor entre todas las funciones, el “todólogo” González, también es especialista en cardiopatías y la opinión pública se está enterando.

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