Panorama Político de Formosa
Hay triunfo asegurado

Gildo mira el Club de la Pelea de bajo presupuesto por el 2023

El gobernador Gildo Insfrán mira cómodamente cómo desde la oposición se sacan los ojos en los medios, mostrándose débiles mientras él se mentaliza en que será ungido nuevamente en 2023. (Dibujo: NOVA)

Comenzó el show, el Club de la Pelea de bajo presupuesto pero no menos atractiva, ha comenzado. ¿El trofeo? La Gobernación, una banca y la quintita asegurada por al menos 4 años para muchos.

El gobernador Gildo Insfrán está en calma porque en frente tiene mequetrefes, chiquilines que se pelean entre ellos y no son capaces de disimular siquiera un poco sus ambiciones. Es la diferencia entre un Líder y los que se creen caciques cuando en verdad no pinchan ni cortan en sus propias filas.

Hace unas semanas atrás un iluso Luis Naidenoff aseguró que estaba pensando en postularse como candidato a gobernador. No señor Naidenoff, eche al asesor que le hizo creer que tiene chances, bájese del pony, una cosa es lo que pasa a nivel nacional, pero acá en Formosa hay mucho trabajo por hacer, y parte de ese trabajo, requiere que usted como otros tantos dirigentes, llamados incluso por propios, “dinosaurios”, den un paso al costado, por el bien de la oposición, por el bien de la provincia.

Usted no es diferente ni a José Mayans ni a Insfrán, ¿cuántos años más necesita en el Congreso? ¿Será candidato a una reelección otra vez? ¿Bajará a la Cámara de Diputados? ¿Usted es la renovación para la política en Formosa? Entonces, hay gildismo para rato.

Y ahora apareció Francisco Paoltroni, un hombre que viene del campo y que tiene buenas intenciones, -no sabemos si alcanza solo con eso-, y ya ha planteado 57 propuestas, y la forma en que, según él, las podrá llevar a cabo. Otro tema será si luego podrán llevarse a cabo, pero con un partido político en ciernes, y solo juntando a gente, hizo más que Naidenoff y el propio Ricardo Buryaile, el otro dinosaurio de la UCR, que garantiza más y más años de Insfrán en el poder.

Lo último fue el ataque sin más que tuvo el diputado nacional cuyo mayor logro fue haber sido nombrado como ministro de Agroindustria de la Nación durante los primeros años de gestión de Mauricio Macri, sacado luego por su pobre performance, aunque él presuma que fue de lo mejor…

A Buryaile le preguntaron por los rumores de que podría dejar las filas de Juntos por el Cambio para irse con el incipiente candidato Paoltroni, a lo que respondió con prepotencia ninguneándolo, diciendo que “ese muchacho es pago por Insfrán”, y que “no importa”. El hombre, que viene del agro, le respondió a Buryaile a través de sus redes sociales con un spot donde lo acusó de ser parte de la “maldita casta” de la que la gente ya se hartó, y de ser él funcional al Gobierno gildista. “No confunda a la gente señor diputado”, cerró el posteo Paoltroni.

Y mientras, Insfrán en el living de su casa viendo este Club de la Pelea de cabotaje, contento, preparándose para ser ungido como un rey en 2023, convirtiéndose así en uno de los dirigentes con mayor tiempo en el ejercicio del poder.

El hombre espera tranquilo por ver cuál será el sujeto debilitado –por las peleas internas, la falta de apoyo real y las ideas poco claras- que se subirá al ring, más por dignidad que por otra cosa, porque así como viene la mano, están lejos.

El desguace de la oposición a nivel local es preocupante

Y si de futuro se habla, solo hay que considerar lo último que pasó este jueves en horas de la tarde-noche, con la salida de la diputada provincial del bloque Floro Eleuterio Bogado, Patricia Arguello, que se cruzó de vereda, enemistada con su compañera de banca, Gabriela Neme, y se fue con el oficialismo.

Para tener en cuenta lo grave que es esto para la oposición y la gran victoria que representa para el gildismo, es que ahora el bloque oficialista no tendrá que responder a los requerimientos de los legisladores opositores cuando pidan citar a funcionarios o ministros del Gobierno a dar explicaciones, como por ejemplo se hizo la semana pasada, con Luis Basterra, de Educación, por la polémica resolución 1953/22.

Con los diez votos positivos con los que contaba la oposición tenían esa potestad, garantizada incluso por la Constitución Provincial, pero ahora han perdido ese poder; y aunque la Legislatura de Insfrán ya funcionaba hace rato de manera arbitraria gracias a la mayoría absoluta, con este desequilibrio, es aún más peligroso todo. La oposición ha quedado reducida a nada, y eso para cualquier sistema democrático es alarmante.

Lectores: 182

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: