Formosa vuelve a quedar bajo la lupa por la calidad de vida: un ranking nacional la ubica entre las peores ciudades
Mientras un reciente ranking nacional ubicó nuevamente a Resistencia entre las ciudades con peores indicadores urbanos y sociales del país, la situación de Formosa volvió a generar polémica por antecedentes similares y por las dificultades estructurales que vecinos y especialistas señalan desde hace años.
La discusión tomó fuerza tras la difusión del “Índice de Ciudades Argentinas 2026”, elaborado por la consultora Enclave y replicado por distintos medios nacionales. El informe posicionó a Resistencia entre las ciudades con resultados más bajos en variables vinculadas a cohesión social, acceso a servicios básicos, urbanización y calidad de vida.
Sin embargo, el foco regional rápidamente volvió a centrarse en Formosa. Distintos estudios realizados en los últimos años ya habían colocado a la capital formoseña entre las ciudades con peor percepción de bienestar urbano del país, incluso por encima de Resistencia en algunos indicadores negativos.
Uno de esos relevamientos, realizado por la consultora del analista Cristian Solmoirago, ubicó a Formosa capital como la segunda peor ciudad capital de la Argentina en materia de satisfacción y calidad de vida. El informe analizaba aspectos como empleo, transporte, infraestructura, conectividad, seguridad, educación y percepción ciudadana.
Además, otro dato que generó preocupación fue que Formosa apareció entre las ciudades menos elegidas por argentinos de otras provincias para radicarse, trabajar o desarrollar proyectos personales y profesionales.
La persistencia de estos resultados vuelve a exponer problemáticas históricas que atraviesan al norte argentino, aunque en Formosa las críticas suelen concentrarse especialmente en el deterioro de los servicios públicos, la escasez de empleo privado y el estancamiento urbano.
Mientras otras capitales del NEA avanzaron en infraestructura, modernización y desarrollo de nuevos polos productivos, distintos sectores sostienen que la capital formoseña quedó rezagada en comparación con otras ciudades de la región.
El nuevo ranking que volvió a impactar sobre Resistencia también reabre interrogantes sobre el presente y el futuro de Formosa. Especialistas coinciden en que la calidad de vida no depende únicamente de variables económicas, sino también de la planificación urbana, el acceso eficiente a servicios esenciales y la generación de oportunidades concretas para los jóvenes.
Más allá de las diferencias metodológicas entre los distintos estudios, Formosa vuelve a aparecer ligada a los últimos puestos cuando se habla de bienestar urbano y calidad de vida, una situación que para muchos ya dejó de ser un hecho aislado para transformarse en una constante.







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