Panorama Político de Formosa
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Formosa pandémica: "¡Acá no se rinde nadie!"

Llegó la hora de demostrar que el formoseño está hecho de quebracho, que es fuerte y que el amor solidario que lo caracteriza saldrá adelante. (Dibujo: NOVA)

Llegó la hora de demostrar que el formoseño está hecho de quebracho, que es fuerte y que el amor solidario que lo caracteriza saldrá adelante. Llegó la hora de abrazar a la provincia que nos vio nacer y que nos ha dado oportunidades, hay que salvarla y salvarse unos a otros. No es tiempo de recurrir a golpes a bajos –de ninguno de los lados- y sí de hermanarse, de mirar al otro, de ponerse en su lugar. De entender que si hacemos bien las cosas, más pronto que tarde estaremos nuevamente bien.

Formosa nos necesita más unidos que nunca. Las vacunas están llegando, la inmunización para la población está cada vez más cerca; tenemos que ser pacientes y aguantar un poco más.

Números que alteran

Este viernes cuando desde el Consejo de Atención Integral a la Emergencia informaban sobre los números de casos, la provincia registró un récord: 233 casos, de los cuales 150 pertenecían a la capital.

En lo que va de la pandemia Formosa lleva más de 8000 casos diagnosticados y quedan todavía más de 3 mil activos. Muertos, son 82. Números que alteran, números que duelen porque Formosa es chica, nos conocemos todos y aunque el Consejo proteja la identidad de las personas fallecidas y de los contagiados; siempre se termina por saber del vecino, del amigo, del conocido, y entonces las cifras no son cifras; son historias que se cortan abruptamente.

El “bicho” como dicen las abuelas, está entre nosotros y lamentablemente la única respuesta que tenemos por ahora, es quedarnos en casa, usar el barbijo y no hacer salidas innecesarias.

Irresponsables de uno y otro lado

Gabriela Neme y Mario Brignole son los convidados de esta semana al Panorama. Una es concejal de la ciudad de Formosa, y está en campaña aunque no lo reconozca. Está dispuesta a todo para ascender en su carrera política. En el Concejo Deliberante capitalino rompió con el bloque oficialista y conformó un bloque unipersonal llamado Floro Bogado. Los radicales pensaron que contarían con ella como un elemento más de choque, con una aliada. Pero se equivocaron. Neme es esencialmente peronista –dice que ya no más gildista- por lo tanto, está en las antípodas del radicalismo.

Este último miércoles en la sesión del Concejo pidió la palabra y para hacer un parangón entre lo que ella vivenció con los centros de aislamiento preventivo en Formosa y el horror ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial; utilizó la palabra Holocausto.

Sí, comparó a centros de exterminio de millones de judíos por parte del nazismo con centros preparados por el Gobierno de Gildo Insfrán para contener a las personas que ingresaban a la provincia en el marco de una pandemia mundial. Como dicen los adolescentes, Neme se fue al pasto concejal. En la política no puede valer todo, tiene que pedir disculpas. A la gente, al Gobierno, al pueblo judío mismo.

Y otro de los que hizo de las suyas es el intendente de El Colorado, Mario Brignole. Básicamente se pasó por dónde no le llega el sol la ley 25.326 de Protección de Datos Personales; divulgando el nombre completo de un vecino y hasta el apodo; que había dado, supuestamente positivo en su hisopado. Días después, el vecino en cuestión corroboró que había un error en la carga de sus datos, y su hisopado en verdad era negativo.

Pero para todo esto, Marito ya había montado un show, usando el aparato estatal (porque usando el poder que le brinda el Estado Municipal) escrachó públicamente a una persona que se creía, estaba enferma.

Sí, a un enfermo, el intendente de El Colorado en vez de protegerlo, lo exhibió y humilló de la peor manera. Ojalá como mostró esta bajeza, muestra grandeza y use sus medios para disculparse.

Restricciones

Formosa está enferma. Ya no es el mismo escenario el que tenemos ahora que el del año pasado, y ni siquiera, el de febrero o marzo de este año. El número de contagios ha crecido exponencialmente, la circulación viral comunitaria está comprobada. De los 150 casos detectados en las últimas 24 horas en la ciudad capital, solo el 30 por ciento ha sido contacto estrecho; el resto es por búsqueda activa en terreno.

Era esperable que con este contexto, cuando el mundo entero se está cerrando nuevamente, cuando la provincia de Buenos Aires y Capital Federal es un caos; las provincias se iban a adherir al DNU 235/21 del presidente Alberto Fernández.

No queda otra opción que resguardarse, que cuidarse porque el virus se transmite de persona a persona; entonces solo quedándonos en las casas, usando las medidas de control, se podrá evitar que la curva de contagios siga creciendo.

Pero hay sectores que tienen la soga al cuello. Eso es entendible. Los gastronómicos, el sector privado en Formosa está con la sentencia de muerte firmada. Han estado casi 9 meses sin trabajar a pleno, muchos debieron cerrar, otros se readaptaron.

Pero la verdad es que la situación los asfixió y los sigue asfixiando. Lamentablemente un cambio de horario, una restricción como la que se aplica acá, es muy difícil de realizar en la práctica. Y las razones son muy sencillas: la costumbres son otras.

El formoseño no va a un bar a las 14 o a las 9 de la mañana. Es muy raro. Por eso los cafés o restaurantes que tienen desayuno o merienda, no son frecuentes. El formoseño tiene al bar o restaurante como un lugar para ir dos o tres veces a lo sumo, en la semana.

Y es para ir a cenar, con la familia. Es la salida semanal. Los horarios cortados que se manejan en el empleo privado, hacen que un trabajador entre a las 8 y salga a las 12; para luego volver a las 17 y salir cerca de las 22. Ahí recién está liberado para ir a un bar, si tiene ánimos. Decirles a los gastronómicos que a partir de las 19 deben cerrar es matarlos. No hay eufemismo en eso: los condenan a morir.

Responsabilidad social colectiva

Para terminar simplemente un pedido, aunque sea reiterativo, aunque sea molesto: cuidémonos entre todos. Usar barbijo, desinfectarse todo el tiempo las manos; no concurrir a lugares si no es estrictamente necesario y una palabra que debemos practicar muchísimo en estos tiempos, empatía, tengamos que empatía.

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