Por Daniel Omar Montiel (*), especial para NOVA
¡Somos Pueblo!
¡Somos el verdadero poder!
¡Somos el soberano, los dueños de nuestra democracia, de nuestra Patria y de nuestro destino!
Durante demasiado tiempo, se nos ha querido hacer creer que la política pertenece a unos pocos, que los mandatarios son los que mandan, que los gobernantes son los dueños de nuestros impuestos, de nuestras empresas estatales, de nuestras riquezas comunes. ¡Mentira!
Un mandatario no es un dueño, no es un jefe: es un empleado del Pueblo, es un administrador del mandato popular.
El único dueño de la Patria, de sus bienes, de su democracia, es el Pueblo.
Hoy debemos gritar con fuerza: *¡El Pueblo no es espectador! ¡El Pueblo es actor, constructor y dueño de su destino!*
La democracia no puede reducirse a un papel en una urna cada cuatro años.
El voto es apenas el comienzo: *después del voto viene la responsabilidad de cada ciudadano de defender, vigilar y acompañar la voluntad popular.*
La democracia real exige instituciones nuevas, participación directa, asambleas, consejos, y formas de decisión ciudadana donde no seamos simples depositantes de confianza, sino guardianes y protagonistas de nuestro poder.
Ya lo enseñaba Perón: “Cada peronista lleva en su mochila el bastón de mariscal”.
Ese bastón no es un adorno: es poder, es responsabilidad, es acción.
“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”.
Hoy, cuando nuestra democracia y nuestra Patria están en peligro, esa verdad se vuelve urgente.
Porque tenemos enfrente a un presidente autócrata y cruel, Javier Milei, que se cree un emperador romano mientras sacrifica a los más débiles en el altar del dinero y la rentabilidad.
Él mismo lo dice: “soy cruel”. Y gobierna como Nerón o Calígula, incendiando al país, aplicando un experimento económico llamado anarcocapitalismo libertario, que en realidad es la máscara del neoliberalismo más salvaje.
Un sistema que ya fracasó, que hunde al Pueblo en la miseria y en la deuda eterna, mientras engorda a las elites, corporaciones y especuladores.
Milei ha declarado incluso que en otra vida fue un gladiador romano y que su perro muerto era un león.
¡Basta de delirios imperiales!
¿Quién gobierna la Argentina?
¿Un presidente electo o un personaje perdido en fantasías autoritarias?
Lo cierto es que hoy Milei gobierna contra el Pueblo, en contra de la justicia social, de la igualdad, y de la dignidad humana.
Pero el Pueblo, que es el verdadero soberano, tiene en sus manos el poder de cambiar la historia.
El 26 de octubre, en las elecciones nacionales, el Pueblo Argentino debe elegir entre dos caminos:
Profundizar el sufrimiento bajo un gobierno de cipayos, vendepatrias y traidores neoliberales.
O recuperar la democracia, la justicia y la dignidad, poniendo en pie el verdadero mandato popular.
El voto es un arma, pero no basta con usarla una vez: hay que defenderla después, con organización, con participación, con la fuerza de la comunidad organizada.
Cada ciudadano es responsable de custodiar su democracia, de velar por su Patria, de no permitir nunca más que su poder sea usurpado.
¡El soberano es el Pueblo!
El Pueblo es la garantía de la libertad verdadera, de la justicia, de la Patria.
Y cuando el Pueblo despierta y toma conciencia de su poder, ningún tirano, ningún emperador, ningún vendepatria puede contra él.
Cuando el Pueblo se cansa hace tronar el escarmiento.
Hoy más que nunca debemos alzar la voz y gritar con orgullo y convicción:
¡Somos Pueblo, somos poder, somos Patria!
¡Y no dejaremos jamás que nos arrebaten nuestra democracia ni nuestro destino!
¡Somos Pueblo!
¡Somos el verdadero poder!
El soberano es el Pueblo, dueño de la democracia, de la Patria y de su destino.
La democracia vive cuando el Pueblo defiende su voluntad y su libertad.
¡Hasta la victoria siempre!
(*) Militante del Nuevo Modelo Formoseño.







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