Panorama Político de Formosa
El gildismo juega fuerte

El peligroso juego de llenar la "usina del amor" con mensajes de odio

El Modelo del ciudadano promedio, un ejemplo para el gildismo sobre aquel que viene formateado sabiendo que no hay nada por fuera del "líder". (Dibujo: NOVA)

Gildo Insfrán instruyó a sus soldados a que salgan a repartir el mensaje sacerdotal de que el “amor vence al odio”, con la impronta de una muchacha que se sube a un escenario y habla ante un público cautivo sobre los ideales que traza el peronismo-gildismo; o con el garrote de los fanáticos en el interior donde no hay el contralor que sí se encuentra en la Capital.

Lo peligroso es que, los dirigentes, quienes deberían dar el ejemplo, y aunque sean nacidos en el nuevo siglo, sigan hablando con ese mensaje retrógrado de los '40, donde no había adversarios políticos, sino enemigos.

Algo así, está bajando línea el gildismo. Solo se es formoseño si se tiene a Gildo Insfrán como el modelo a seguir, acompaña la idea de provincia que él tiene y predica la santa palabra del barbado lagunense que emergió del interior profundo para derramar su gracia sobre estas tierras.

Estar en contra de todo eso es cipayismo, es centralismo del malo, es “aporteñarse” (que es como venderse para ellos), es no ser formoseño o, en palabras del mismo mandatario, un “mal nacido”.

Y están en la universidad pública, están en las escuelas, están en la vida diaria del ciudadano común al que le están metiendo ese mensaje pasado de moda, esa noción de estar mirando constantemente hacia atrás, llenando la cabeza del ciudadano con porquerías, cargando de odio una supuesta doctrina de amor.

Hablan de oligarquía y de los “privilegiados” bajándose de camionetas que valen lo que le saldría a una familia tipo alimentarse al menos por 6 meses. Les dicen que vienen a combatir el capital, pero viven como reyes gracias al capitalismo, insisten con que en la provincia tienen el mejor sistema de salud pública del país, pero con total descaro pagan en Capital Federal, una clínica privada.

Y lo dicen a viva voz: “No son los hospitales públicos de (Horacio Rodríguez) Larreta, es una clínica privada”. Reconociendo entonces que lo privado supera ampliamente al “mejor sistema de salud” del país.

Emiten discursos viciados, como cuando Insfrán parangonó cuatro mandatos diferentes en la Ciudad de Buenos Aires con los años que él lleva en el poder, diciendo que los que reclaman recambio, son cínicos. Y nadie se animó a decirle “ah” siquiera, porque saben, no se pueden atrever a contradecirlo en nada.

El discurso del “amor vence al odio” motivó a una horda de inadaptados a atacar a mujeres, jóvenes y adultos mayores que no comulgaban con ellos. Al diablo el respeto por las minorías, al diablo los derechos de las mujeres, y la E inclusiva. ¡Le tiraron piedres a les mujeres de la oposición” y no hubo siquiera un comunicado de la Secretaría de la Mujer o del ministerio de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo, aunque sea para decir “No a la violencia”, nada.

El silencio también comunica, y quedó más que claro, que el gildismo, que pregona el amor a palazos para los que no comulgan en su liturgia, apaña estos actos.

Este sábado Insfrán hablará en Tatané y en Laishí donde estará montando un nuevo operativo de Por Nuestra Gente Todo, y nuevamente emitirá ese mensaje cargado de una falsa paz donde apunta los fusiles sin miramiento hacia los “idiotas útiles” como refirió por los dirigentes de la oposición.

Donde nuevamente exhibirá el “formoseñómetro” para explicarles a todos los “distraídos” cuál es el camino, habrá palitos para algún intendente rebelde como Manuel Celauro que osó a reclamar que le manden más plata (que les corresponde a los Municipios), habrá menciones a los traidores que aparecieron esta semana en el “mapa del odio”, fogoneado por la usina de prensa del kirchnerismo como C5N donde relacionaron al nazismo a comunicadores locales y a la legisladora Gabriela Neme, habrá mucho “amor” para repartir este fin de semana.

Eso sí, no dirán una palabra de la empresa que, pese a las trabas, comenzó a funcionar, posibilitando que por primera vez en la historia, en Formosa se procese soja. Pasa que esa empresa es del empresario agropecuario Francisco Paoltroni, y viene a darles trabajo a gente por fuera de las garras del Estado gildista. De eso no habrá mención, o si la hay, será tergiversada.

Como sea, sepa el lector que bajo la lupa del gildismo se es formoseño solo si se comulga con el modelo, alguna crítica, algún atisbo de reclamo, es la afrenta, el destierro, el maltrato asegurado.

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