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Repudio tras un nuevo femicidio

El enemigo en casa: cuestionable labor de la Secretaría de la Mujer de Formosa

Angélica García, secretaria de la Mujer, es muy cuestionada por su labor frente al organismo que preside desde 2007.

La licenciada Angélica García, que está al frente de la Secretaría de la Mujer desde su creación en el año 2007, ha sido cuestionada en duros términos por los colectivos feministas de Formosa tras sus declaraciones en estos días luego de conocerse un nuevo femicidio en la localidad de Estanislao del Campo.

La titular del organismo gubernamental cuestionó a la víctima por no haber hecho denuncias contra su femicida y también cargó contra su círculo íntimo por no haber actuado antes. A estas declaraciones, se suman ya otras situaciones similares en que la funcionaria prefirió mirar para otro lado. Este último miércoles, el colectivo feminista que salió a las calles para pedir justicia por Úrsula Bahillo y por Mirna Palma; hicieron una parada frente a la sede del organismo que comanda García para hacerle ver su descontento con su accionar.

La Secretaría de la Mujer se creó por Decreto del Poder Ejecutivo - Decreto Nº 56- en febrero de 2007 y desde entonces está al frente, la licenciada Angélica García, quien en cada momento que puede se jacta diciendo que su organismo “tiene rango de Ministerio” a nivel nacional.

Cada tanto envía sus partes de prensa en que tanto ella como quienes están a su cargo realizan capacitaciones y ponencias por todo el país. Trabajos de escritorio, burocracia pagada con los impuestos de los formoseños. Pero a la hora de salir al terreno, la cosa cambia. Y más cuando los involucrados en casos de violencia de género pertenecen a una fuerza o incluso, al partido político gobernante.

Desde que se acuñó el término “femicidio”, Formosa comenzó a registrarlos desde el año 2014; desde esa fecha y hasta la muerte de Mirna; se contabilizan 36 femicidios directos; es decir, la víctima fue la mujer vinculada a la pareja o ex pareja; y no un tercero involucrado.

La brutal muerte de la docente de 44 años, Mirna Palma, a manos de su ex pareja; Carlos Medina (59), un policía retirado en Estanislao del Campo; fue el desencadenante para que la sociedad formoseña, nuevamente conmocionada por un crimen contra una mujer, saliera a marchar.

Pero además, a este hecho aberrante se le sumaron las declaraciones poco afortunadas de la titular de la entidad que debería velar por la seguridad, que debería dar contención y tendría que ser el lugar donde las víctimas encuentren el cobijo que afuera no hay; declaraciones que le valieron el repudio en redes sociales, en la calle, en los medios.

La licenciada García dijo ante la noticia del femicidio de Estanislao del Campo que “la víctima nunca hizo ninguna denuncia”, como si con eso estuviera justificando la ineficacia con la que actuaron. Y por si fuera poco y con total seguridad afirmó que “hemos averiguado tanto en las instituciones de Estanislao del Campo como en las de localidades más cercanas, como Ibarreta, por si la víctima hizo alguna denuncia por fuera de su localidad; y tampoco encontramos nada”.

Tras su intervención en un medio radial local; se corroboró que efectivamente la víctima fatal había hecho dos exposiciones por violencia de género contra su femicida. No fueron denuncias, es verdad; pero ella acudió a la Policía donde no fue escuchada como debía.

No solo la licenciada García parecía justificar así el triste final de la docente Palma; sino que también ponía sobre ella la responsabilidad de hacerse cargo de lo que le sucedió. Como si no conociera que una mujer que sufre de violencia de género está reducida a lo más mínimo de su ser. Que vive aterrada. Que puede tener su momento de lucidez en que puede llegar a decir “me voy, me salvo” pero que casi siempre terminan cayéndose. Porque lo que falta es contención, es apoyo de verdad.

Un órgano político cuando le conviene

Pero con un organismo que acusa a la víctima y que no se mete cuando lo que se toca son otros intereses. Un organismo que se jacta de ser autónomo pero en realidad de autonomía no tiene nada puesto que si el hecho de violencia emana de instituciones como la Policía o del propio riñón de la fuerza gobernante; hace oídos sordos y la vista gorda.

Así ocurrió cuando este organismo ni siquiera emitió un comunicado para hacer mención a la denuncia de una ex pareja de un –entonces candidato a intendente de la ciudad de Formosa en 2015- y actual diputado nacional, Ramiro Fernández Patri, que pertenece al Partido Justicialista de Formosa, del cual también la licenciada García es parte.

La ex pareja del legislador presentó las denuncias pero parecía que “con el compañero había que ir hasta el final” y así fue. La Secretaría nunca intervino y el caso quedó archivado.

Con el caso del ex policía que terminó con la vida de su ex pareja en Estanislao del Campo esta semana, pareciera que pretendían actuar igual. Porque cuando habló por radio del caso; jamás mencionó al hombre que había acabado con la vida de su ex mujer; y en todo momento hizo hincapié en su accionar, en la responsabilidad de su entorno que no participó y mintió sobre el pedido de ayuda que la víctima sí había hecho ante las instituciones del Estado presente, que según García, funcionan.

Despido, amenazas, confusión y vuelta al ruedo

Uno de los episodios que se escribió esta semana con las repercusiones de las declaraciones de García, fue el despido de una periodista de un medio oficialista porque en su Twitter personal criticó a la Secretaría de la Mujer. “Mi sueño es que la Secretaría de la Mujer tenga perspectiva de género” había dicho. En la tarde previa a la marcha del #NiUNaMenos que se dio en las calles de Formosa para pedir justicia por el femicidio de Úrsula en provincia de Buenos Aires y el de Mirna, en el interior de Formosa.

Esa misma tarde la citaron en su lugar de trabajo (trabaja en Agenfor, en Canal 3 y en una Radio) y le comunicaron que por haber criticado a un órgano gubernamental no podrían sostenerla. Además, le dijeron que no hablara del caso, porque “muchas puertas son las que van a cerrarse”. Pero la joven habló, habló mucho y fue tal el ruido que hizo, que este jueves por la tarde la convocaron de nuevo para decirle que todo había sido una confusión. Que no “se reincorpora porque nunca fue desvinculada” y todos contentos y felices.

Seguro ella sigue pensando lo que piensa de Angélica García y la Secretaría de la Mujer; pero el mensaje “de arriba” quedó claro ahora.

Y Angélica, la mujer en cuestión. Tampoco salió a defender a una trabajadora que estaba siendo violentada. Pasó todo tan rápido que quizás no le dio tiempo a reaccionar… quizás fue eso, seguro fue eso.

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