La Provincia
Feudo con escarapela

Dictador con calendario: Insfrán convierte el 25 de mayo en otro acto de campaña

Con la bandera en una mano y el poder eterno en la otra, Insfrán vuelve a usar una fecha patria como si fuera su cumpleaños. (Dibujo: NOVA)

Mientras en el resto del país el 25 de mayo es una fecha patria, en Formosa se convierte, otra vez, en un acto de autocelebración del eterno emperador Gildo Insfrán, quien lleva un cuarto de siglo haciendo de esa provincia su propio feudo.

Como si el calendario fuera suyo, el gobernador encabezará el acto oficial por la Revolución de Mayo, aunque lo que celebra no es la libertad, sino su capacidad de seguir ganando elecciones sin oposición real, con una Legislatura dócil y una Justicia que responde a él como si fuera su secretaria privada.

Pero ojo: no lo hace al azar. El acto cae justo al día siguiente de que el PJ local (también conocido como el club de fans de Gildo) anuncie los candidatos para las elecciones legislativas del 29 de junio, donde se renovarán la mitad de las bancas.

Un timing “casual”, claro. Y como si no alcanzara, ese mismo día también se pone en marcha la elección de convencionales para una posible reforma constitucional. ¿Objetivo? Obvio: blindar su trono con más años de impunidad.

Ya lo vimos mil veces: fechas patrias, actos escolares, feriados nacionales... todo es excusa para que el señor feudal suba a un escenario a vender humo, apuntar a Nación y simular que está “del lado del pueblo”.

La puesta en escena es la misma de siempre: nenas con escarapela, bombos, docentes obligados a aplaudir y Gildo hablando como si no fuera él quien gobierna hace 30 años con niveles de pobreza estructural escalofriantes.

Ayer mismo se despachó con otro show en Lucio V. Mansilla, donde inauguró un centro de salud. ¿El foco? Nada de Formosa. El objetivo fue tirarle palos al prescindente Javier Milei y hablar de “solidaridad”, como si en su provincia no hubiese médicos con sueldos miserables, hospitales sin insumos y punteros que manejan los turnos con la lógica del clientelismo.

“Lo que el gobierno libertario le niega al pueblo, nosotros los formoseños lo continuaremos”, dijo, con la cara más dura que una estatua de prócer. Lo dijo un tipo que usa los recursos provinciales como si fueran propios y que cada vez que abre la boca es para hacer campaña personal.

Porque eso hace Insfrán: campaña con plata del Estado, con fechas patrias, con actos escolares, con salud pública. Todo le sirve para mantenerse pegado a la silla. La misma en la que está sentado desde antes de que muchos votantes de hoy hubieran nacido.

La reforma constitucional que se viene, dicen, va a “modernizar” el sistema institucional. Traducción: va a dejarlo todo igual, o peor. Más concentración de poder, más silencio opositor, más excusas para nunca irse. Mientras tanto, en Formosa la pobreza no baja del 40 por ciento, los pibes se van si pueden y el culto a la personalidad sigue intacto.

Pero no pasa nada: él sigue hablando de “patria”, de “solidaridad” y de “modelo formoseño”. Un modelo que, si existiera en otra provincia, sería denunciado por todos los organismos de derechos humanos del mundo.

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