Panorama Político de Formosa
Son el fiel reflejo

¡Cuidado con los tránsfugas! Gabriela Neme y Patricia Arguello son lo mismo

Las legisladoras no tienes discrepancias en nada. (Dibujo: NOVA)

Hay que tener cuidado con los desleales, del bando que sean o hayan sido, los desleales no tienen bandera. Son leales a sí mismos, a lo que les conviene. Como dijera alguna vez el gran humorista Groucho Marx: “Estos son mis ideales, pero ni no les gustan tengo otros”. Gabriela Neme y Patricia Arguello son lo mismo. Aunque de uno y otro lado tratan de vender otra cosa. Son desleales, tránsfugas.

En su momento, cuando Gabriela Neme recorría los barrios con la banderita de Gildo Insfrán (aunque cuando se plantó dijo que ella siempre fue del jofreísmo, y luego del bogadismo, pero cuando ganó como concejal de la capital de Formosa, lo hizo con los votos peronistas, y con los votos de la gente de Gildo, no de Gabriela Neme, ni de Jorge Jofré ni mucho menos de Adrián Bogado), ella justificaba la causa del gobernador, y hasta pidió para sacar a un concejal del radicalismo por las trampas de la ley de lemas y el sistema D’ont; era las más gildista de todos.

Pero un día, se dio cuenta que todo lo que hacía o hizo el gildismo en Formosa fue destructivo, entonces se convenció con Adrián Bogado, otro “iluminado” que saltó por los aires cuando su padre, un eterno vicegobernador de Insfrán, Floro Eleuterio Bogado, murió y resultó que el “jefe” no lo eligió para reemplazarlo. Ahí “Bogadito” se transformó en el primer enemigo público número uno del gildismo. Y lo quiso enfrentar.

Ya Gaby Neme, era la concejal del “unibloque” Floro Eleuterio Bogado, y ante el pedido de sus pares del justicialismo, que le decían que renunciara a esa banca, porque le debía el voto al peronismo del cual ahora se quejaba; no lo hizo. Su convicción como concejal era que ella servía a la gente… pero recuerden lo que dijimos antes de los desleales, solo son leales a sí mismos.

A su favor, por así decir, tenemos que la Neme se pasó al bando del radicalismo (nunca lo dijo así abiertamente) donde de lo que podemos estar seguros es que no ha visto ni un solo peso, ya que sabemos que el partido centenario nunca se caracterizó por tener este tipo de prácticas (pagar).

Y entonces ocurrió todo lo que ya hemos visto y nos hartamos de contar acá, la pandemia, el uso de la pandemia, Neme jurando que no hacía política con cartelitos de cómo ayudaba desinteresadamente a la gente varada, su candidatura como diputada nacional, luego su llegada al recinto local, y el show del vivo que molesta y mucho a los diputados de Insfrán, acostumbrados a que nadie muestre lo que hacen o dejan de hacer.

Punto de quiebre: hay deslealtades que incomodan y otras que no tanto

Y la semana pasada se dio a conocer un hecho que inquietó a todos en el bloque de la oposición: una diputada del bloque de Gabriela Neme y Adrián Bogado, Patricia Arguello, dio el portazo y se fue con el oficialismo. Lo publicó a las pocas horas de hacer el cambio de dirección y todo aquello que decía en su momento de Gildo Insfrán, como docente que es, de repente desapareció.

Así como dijimos por Neme que sabemos que no tuvo razones económicas para irse, tampoco podemos asegurar que haya ocurrido algo similar con la diputada Arguello.  Lo que sí entendemos que, así como creemos que en su momento, por respeto a quienes las votaron, ambas debieron renunciar a sus bancas. Neme a la concejalía y ahora la diputada a su banca, que no les pertenecen.

Pero pareciera que hay ciertos niveles de indignación, como una indignación selectiva que hace que con algunos es más fácil hablar de traición y con otros, el término es “convicción”.  Hay que tener cuidado con los tránsfugas, cuya definición en su primera acepción del diccionario de la Real Academia Española dice textualmente: Persona que huye de una parte a otra, y más específico en su segunda acepción define: Persona que abandona una organización política, empresarial o de otro género, para pasarse a otra generalmente contraria.

Por eso decimos que Gabriela Neme y Patricia Arguello son lo mismo: dos tránsfugas. Ambas les prometieron de frente a sus votantes algo y luego se cambiaron por beneficio propio a sus espaldas.

Neme tuvo su merecido decían algunos, todo vuelve, agregaban otros, cuando la deserción de Arguello en el bloque opositor dejaba al grupo de legisladores como una mera figura decorativa ya que perdían el único “derecho” posible, garantizado por la Constitución que era poder pedir la interpelación de los ministros o funcionarios del Gobierno.  Cuidado con los tránsfugas, mucho cuidado.

El anuncio de un anuncio que no sirve

Un placebo, para los trabajadores de la administración pública de Formosa el anuncio que hizo esta semana el gobernador Insfrán sobre adelantar un mes las dos cuotas restantes del pago escalonado del aumento del 50 por ciento en los sueldos, no fue más que un apósito sobre una herida mucho más grande: la inflación que no parece tener cura.

Casualmente el día que anunciaba este adelanto del pago del incremento salarial escalonado, se conocía que la empresa “estatal” REFSA, de energía eléctrica, aumentaba el 26,1 por ciento el valor del servicio.

Con este anuncio se garantiza que para agosto el sueldo básico de bolsillo del empleado estatal será de 65 mil pesos, decía Insfrán cómodo en su silla. Pero lo que no decía ni dijo fue que la canasta básica alimentaria (básica, muy básica y con productos de tercera línea) para una familia tipo está en el orden de 55 mil pesos mientras que la canasta básica total (con más productos pero siempre básicos y necesarios) para una familia tipo superaba los 90 mil. Algo no está bien y no se entiende qué se festejaba por esas horas.

Y por supuesto los sindicalistas afines tenían que decir algo porque el patrón mira y escucha todo, y si quieren que haya “revisión en agosto” de acuerdo a cómo esté la situación económica en ese momento, más les vale ser agradecidos con el mandamás.

Periodismo libre

Para finalizar este breve resumen semanal de lo acontecido políticamente, queremos expresar desde NOVA la solidaridad para con el colega Antonio “Tyntu” Ruíz, quien fuera maltratado por el gobernador Insfrán cuando éste le hizo una pregunta referida a la situación nacional y sus repercusiones en la provincia y, la pregunta que lo inquietó y que nadie había nombrado en el recinto, sobre el aumento de energía eléctrica.

El gobernador tiene que rendir cuentas no a la prensa, sino a la gente, y la prensa es el medio que tiene la gente para enterarse de lo que hacen sus políticos con el dinero de la administración pública, que no es su dinero, sino de todos los ciudadanos que contribuyen con sus impuestos. Cuando el gobernador cierra la puerta o no deja entrar a ciertos medios, la censura no es solamente al medio en sí, está impidiéndole a la gente, al soberano, saber qué está haciendo alguien que, aunque se le olvide, es empleado de los ciudadanos.

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