Política
Los mismos de siempre

Cuando salvar bancas reemplaza a los barrios: la jugada electoral de Gildo Insfrán

La provincia sigue abrazada a la política de siempre, bajo el régimen de Gildo Insfrán. (Dibujo: NOVA)

En un acto que la Casa de Gobierno intentó vender como “análisis” de la realidad provincial, el gobernador Gildo Insfrán reunió a intendentes y referentes del Partido Justicialista (PJ) para lanzar la campaña destinada a retener las 2 bancas de diputados nacionales que pone en juego la provincia.

Lo que se presentó como gestión fue, en los hechos, un operativo electoral donde el manual del poder se impuso al diagnóstico concreto de los problemas que atraviesan los formoseños.

Durante el encuentro se ensayó la vieja estrategia del gobierno provincial: responsabilizar a la Casa Rosada por la caída de recursos, la suspensión de pensiones por discapacidad y la paralización de obras, mientras se proclama la vigencia de un “modelo” que (según la propia cobertura) más se parece a un relato autocelebratorio que a respuestas reales para la sociedad.

Es llamativo que, en la misma jornada en la que gobiernan dificultades cotidianas, la prioridad haya sido disciplinar al oficialismo territorial y consolidar la campaña electoral antes que avanzar en soluciones concretas.

El listado de asistentes, intendentes como Mario Brígnole (El Colorado), Yessica Palacios (Pirané) y Julio Murdoch (Laguna Naineck), y los discursos del ministro de Economía Jorge Ibáñez sobre “caída de recursos” dan la pauta de que la reunión tuvo más olor a logística partidaria que a gestión pública.

La puesta en escena buscó mostrar cohesión y victimización frente al gobierno nacional, pero dejó poco espacio para preguntas difíciles sobre transparencia, prioridades presupuestarias y el destino real de los recursos provinciales.

En lugar de ofrecer un plan creíble y verificable para mejorar la vida de los formoseños, el gobierno provincial eligió la autopromoción y la polarización.

Es un síntoma preocupante: cuando el poder se organiza para salvar bancas en lugar de salvar barrios, la política se reduce a supervivencia electoral y el interés público queda en el fondo del atril.

Si la intención era convencer al electorado, la gente (la que padece la suspensión de pensiones y la paralización de obras) probablemente espere menos discursos y más resultados.

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