Correo de Lectores
Denuncia de violación a los derechos humanos

Carta al pueblo de Formosa

Sacerdotes se dirigen al "Pueblo de Dios, con quienes compartimos la vida y la fe en Formosa".

Los sacerdotes abajo firmantes de nuestra diócesis queremos expresar nuestra indignación -humana y evangélica- ante los últimos acontecimientos que están sucediendo en nuestra provincia, que son de público conocimiento y una violación a los derechos humanos y ciudadanos. Nos unimos a todos nuestros comprovincianos, que han sufrido la pérdida de un ser querido por el Covid-19, así como aquellos que han sufrido represiones violentas por reclamar sus derechos.

Desde hace un tiempo, estamos afectados por esta pandemia que, a nivel mundial, está causando tantas muertes y graves problemas que nos afectan a todos y a todas. Poco a poco vamos aprendiendo el arte de cuidarnos, a nosotros mismos y a los demás. Sabemos que es el mejor camino de amor fraternal para salir adelante de esta situación. En su mensaje de paz de este año “La cultura del cuidado como camino de paz” nos invita Francisco a “erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación que suele prevalecer hoy en día”. Vamos entendiendo qué importante es tener una mirada total de la persona humana: cuerpo, mente y espíritu. Somos seres relacionados, no somos seres aislados. Estamos llamados a vivir en comunión unos con otros, en el respeto y la solidaridad, todos constructores de fraternidad y amistad social.

Queremos compartir con ustedes nuestra preocupación en la actual situación que vivimos en la provincia. Vemos con mucha preocupación que se está constituyendo una comunidad provincial basada en el desprecio al otro diferente, a su cultura, a su pensamiento, a su persona, a su dignidad humana, al manoseo y ocultamiento de la verdad a la instauración del miedo. "Aún las personas que pueden ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse" (EG 236), dice Francisco. Pretender aniquilar a algunos es intentar negar parte de la realidad, y en el fondo es excluir al otro. Se están construyendo muros de intolerancia y prepotencia. No es ésta la Formosa que queremos. Mientras estamos combatiendo un virus mortal que es el Covid-19, corremos el riesgo de que se nos meta en el alma, cuerpo, mente y espíritu el peor de los virus, el del egoísmo que descarta al otro sin más. Vivimos en una provincia donde la variedad de culturas es riqueza y merece ser respetada para que podamos verdaderamente encontrar los caminos de solución que nos vengan bien a todos y todas.

Creemos que el Gobierno provincial, en su metodología, no está acertando, pues sólo ellos toman las decisiones que todos debemos acatar. No hubo hasta hoy un llamado a los distintos sectores para la búsqueda en conjunto de las mejores soluciones. Y las medidas que toman son llevadas adelante con un nivel de autoritarismo que nos recuerdan oscuras épocas de nuestra Patria que no queremos vuelvan a repetirse y por eso las repudiamos con fuerza. Apostamos a la plena vigencia de la Constitución Nacional y a los Tratados Internacionales incluidos en nuestra Carta Magna. Es posible otra metodología de cuidado entre nosotros. Gran parte del pueblo no quiere ser llevado a centros de aislamiento. Busquemos juntos entre todos lo que menos duela y lastime.

Jesús a quien seguimos nos propone hoy en su evangelio “Conviértanse y crean en la buena noticia del Reino de Dios” (Mc.1,14b). Todos necesitamos de conversión, de cambio de actitudes, de renovar vínculos de humanidad y amor entre nosotros.

Hacemos un llamado a que sean escuchadas las “otras voces” que siempre tienen algo de verdad porque nadie es dueño de la verdad y tenemos que acercarnos a ella en actitud de humilde búsqueda en común. Como Pastores de nuestra Iglesia Católica nos ponemos una vez más a disposición para acompañar las iniciativas de bien en favor de nuestro pueblo. El Papa Francisco nos dice: “mientras todos nosotros trabajamos por la cura de un virus que golpea a todos indistintamente, la fe nos exhorta a comprometernos seria y activamente para contrarrestar la indiferencia delante de las violaciones de la dignidad humana” (12 de agosto 2020).

El Buen Dios que nos llama a construir y esperar “un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia” (2Pe 3,13) nos regale la luz y la fuerza de su Espíritu de Amor para poder encontrar y transitar juntos los caminos en esta difícil y compleja situación. En el regazo y con la Bendición de nuestra Madre del Carmen.

Sacerdotes firmantes: Miguel Ángel Rojas, Antonio Caballero, Mario Franco, Francisco Nazar, Mario Bissaro,. Ponciano Acosta, Jimmy Ponce, Gabriel Stella, Eduardo Ramos, Marcelo Valsecchi, Edgardo Ortíz, Oscar Cáceres, Lucio Rizzi, Juan Rosasco y Juan Punzo.

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